La universidad y la formación del extensionista
The university and extensionist training
Tomas Menacho-Mallqui 1,a, Elizabeth Ordoñez 2,b
Recibido: 22-10-2022
Aceptado:
18-12-2022
Publicado
en línea: 03-01-2023
Contribución de los autores
TMM: concepción y
diseño del artículo, recolección de datos, información, redacción del artículo
y revisión final del artículo.
ESO: redacción,
discusión y revisión final del artículo.
Fuentes de financiamiento
La investigación fue
realizada con recursos propios.
Conflictos de interés
Los autores declaran no
tener conflictos de interés.
Correspondencia
Tomas Menacho
Mallqui
Dirección: Jr.
Córdova S/N Urb. Buenos Aires. Tingo
María, Perú.
Cel.:957 649 367
Email: tomas.menacho@udh.edu.pe
Citar como
Menacho-Mallqui, T. y Ordoñez, E. (2023). La universidad y la formación
del extensionista. Desafíos, 14(1), 40-5.
https://doi.org/10.37711/desafios.2023.14.1.390
Filiación y grado académico
1 Universidad de Huánuco, Tingo María, Huánuco, Perú.
2 Universidad Nacional Agraria de la Selva, Tingo María, Huánuco, Perú.
a Doctor en Ciencia de la Educación.
b Doctora en Ciencia de la Educación.
RESUMEN
La actividad del extensionista es la transferencia de tecnología orientada a promover las innovaciones
en el espacio del agricultor, la cual juega un importante papel en
el incremento de los ingresos, mejora
de la calidad de vida del
agricultor y el mejoramiento
de desarrollo rural. El presente
articulo tiene por objetivo
describir las acciones que
permitan orientar el mejoramiento de la formación y la actividad del extensionista,
de acuerdo con las exigencias
sociales, después de la pandemia por
la COVID-19. Por ello, consideramos que el proceso
de formación universitaria requiere desarrollar competencias flexibles entre los estudiantes, facilitándoles nuevos espacios de
inserción para ser protagonistas del proceso de desarrollo de las comunidades rurales y evitar así
la adopción del sistema de
extensión tradicional. En este
sentido, es oportuno
contar con propuestas y herramientas necesarias que orienten a los extensionistas a obtener un diagnóstico real, un plan de
acciones participativas y la inserción
al campo, promoviendo el desarrollo
rural sostenible.
Palabras
clave:
universidad; extensión universitaria; extensionista; competencias; estudiantes.
ABSTRACT
The extensionist’s activity is the
transfer of technology aimed at promoting innovations in the farmer's space,
which plays an important role in increasing income, improving the farmer's
quality of life and improving rural development. The purpose of this article is
to describe actions to guide the improvement of the extensionist's training and
activity, according to the social demands, after the COVID-19 pandemic.
Therefore, we consider that the university training process requires the
development of flexible competences among students, providing them with new
insertion spaces to be protagonists of the development process of rural
communities and thus avoiding the adoption of the traditional extension system.
In this sense, it is opportune to have the necessary proposals and tools to
guide extensionists to obtain a real diagnosis, a plan of participatory actions
and insertion in the field, promoting sustainable rural development.
Keywords:
university; university extension; extensionist; competencies; students.
INTRODUCCIÓN
El servicio de extensión agraria
es un tema complejo de
carácter educativo, entre personas que se intercomunican, y tiene por objetivo
promover al líder del campo y la agricultura, así como adoptar conocimientos de
los avances tecnológicos que le permitan alcanzar sus propios logros y
capacidades mediante la aplicación de conocimientos en el desarrollo de sus
actividades (Jacobsen, 1994). La extensión agraria consiste por tanto en
desarrollar los conocimientos tecnológicos y capacitar al líder de campo agropecuario para mejorar su desempeño
en la actividad que desarrolla; en este contexto, el extensionista es el
profesional encargado de extender conocimientos y prácticas de producción
agropecuaria más eficientes, por lo que el servicio de extensión agraria está dirigido a agricultores que necesitan mejorar sus sistemas
de producción y que
demandan de la tecnología (Ugalde,
2012).
Así
mismo, el extensionista es un promotor y gestor del desarrollo rural,
ya que es el encargado de elegir los procesos
de cambio en el campo,
es decir, su labor debe ser cada vez más cercana
a la persona (Centro Nacional de Productividad, 2013),
y no tanto a los cultivos, el ganado y el suelo.
Todo ello debido a que
se ha demostrado que cuando
termina el ciclo
de vida de las
plantas y animales queda la experiencia de haber hecho el asistencialismo y no se ha cumplido con la
función educativa; por eso, el extensionista, debe reunir características propias
para el desempeño de su actividad en el ámbito
que trabaja. Por todo lo indicado, es indispensable que los
extensionistas cuenten con conocimiento y experiencia práctica
en la prestación de servicios profesionales en los ámbitos rurales y en el desarrollo de competencias blandas
de la persona (habilidades, actitudes socioemocionales,
desarrollo de valores, líneas y formas que mejoren la comunicación y la relación
efectiva), de manera que
permitan realizar el diagnóstico del lugar para que el proyecto a implementar tenga
resultados viables y sostenibles.
En
este marco, es necesario citar un conjunto
de consideraciones en relación con las capacidades y competencias, dado
que su desarrollo personal no sólo requiere capacidad de gestión, sino también
desarrollar determinadas actitudes y valores personales con cierto grado familiar
(Russo, 2009); procurando así que el extensionista de las diferentes carreras universitarias involucradas al desarrollo rural sume sus propias actitudes y prácticas participativas, reduciendo en lo posible
el paternalismo o la realización de actividades repetitivas constantes como el
asistencialismo, la entrega de materiales, insumos y la transferencia de paquetes tecnológicos especializados (Proyecto
Concytec Banco Mundial, 2011).
La extensión
universitaria es, en ese sentido,
uno de los objetivos fundamentales de la universidad peruana. Esta propuesta consiste
en brindar servicio de asistencia técnica, promoción
y transferencia de tecnología dirigido a un grupo social que no son estudiantes
regulares de la universidad, pero cuya presencia e interacción académica
permite aportar a la sociedad en forma promotora, educativa y creativa, los resultados y logros de la investigación científica y la docencia.
Según
Guerrero (2009), el extensionista trabaja con los productores rurales y su
familia, ellos son ingenieros agrónomos, zootecnistas, veterinarios,
forestales, sociólogos, ambientalistas o profesionales de ciencia
de la Salud, entre otras
carreras que tienen vínculo en el mejoramiento de la
calidad de vida de las familias rurales, mediante la exposición de temas de su especialidad en reuniones programadas con productores, funcionarios
y técnicos, hasta trabajar en actividades de educación/capacitación formales y
no formales, componiendo equipos multidisciplinarios con cualidades,
habilidades personales, del conocimiento de teorías, métodos y técnicas
comunicativas (Engel, 2000). En este sentido, es necesario que el profesional
de hoy conozca el contexto, sus principales interlocutores, su relación
e interacción con otros actores
sociales y el desenvolvimiento en su futuro
trabajo.
Los
clientes de la extensión agraria en la región amazónica, como en las regiones andinas,
son los pequeños productores dedicados a diversas actividades tendientes a la
producción agrícola, pecuaria, forestal y microempresas, que de forma
recurrente solicitan la asistencia técnica para mejorar su producción. Ellos
son los que requieren el servicio del extensionista con un nuevo enfoque de
capacidades y competencias para desarrollar acciones en los escenarios de
sectores rurales, allí donde el agricultor cultiva la tierra para lograr el
desarrollo de su familia y la sociedad en general.
La presente propuesta tuvo como propósito reflexionar y debatir en torno a los retos
que propone el cambio del modelo
tradicional de la extensión agropecuaria, agroindustrial, forestal, empresarial
y otras disciplinas, frente a las nuevas formas de promover la actividad de extensión y marcar nuevas destrezas en los profesionales que
la desempeñan, con la finalidad de fortalecer sus capacidades para competir, tales
como: aprender a aprender, capacidad para comunicarse, convivir con
sus beneficiarios, tomar decisiones, organizar y gestionar para promover
las capacidades personales y colectivas (Russo,
2009).
DESARROLLO
El extensionista
Es
el profesional, promotor, líder encargado de llevar el conocimiento tecnológico
desde las instituciones generadoras como las universidades y centros de
investigación; por ello, es considerado como el promotor de la construcción de
prácticas, conocimiento y no como un simple transmisor del mismo (González y
Fuentes, 2011). Por consiguiente, es el profesional de las instituciones
públicas y privadas encargado de facilitar el acceso de agricultores,
representante de organizaciones y otros actores del mercado a la información y
las tecnologías, para que
les proporcionen su interacción
con los investigadores, educación, asociatividad, agronegocios, y otras
instituciones relevantes; para
orientar en el desarrollo de competencias, habilidades técnicas, organizativas y
capacidad de gestión (Ian, 2012).
El extensionista y las
competencias
Las
capacidades y competencias profesionales del extensionista están constituidas
por los conocimientos, habilidades, ideas, carácter y valores, de forma
integral, para que interactúe el profesional. Para producir cambios actitudinales
en la actualidad es necesario trabajar bajo un enfoque de competencias, el cual
hace referencia a las funciones, roles y tareas del líder de campo, conocido
como extensionista, quien debe desarrollar adecuada y competentemente las
tareas en su puesto de trabajo; y esto viene a ser el resultado de una
formación académica, integral y humanística, logrado mediante un proceso de
capacitación continua (Russo, 2009).
Por consiguiente, el extensionismo hace
referencia a las capacidades de articular y movilizar condiciones
intelectuales y emocionales en términos de
conocimientos, habilidades, actitudes y
prácticas necesarias para desarrollar
las distintas actividades agropecuarias, forestales, agroindustriales y empresariales de manera eficiente,
eficaz y creativa,
conforme a la naturaleza
de la labor que
desempeña el extensionista (Cano, 2004). De este modo, las
competencias del extensionista en la actualidad se posicionan
como una herramienta para fortalecer la capacidad de autoaprendizaje e
innovación permanente de las comunidades rurales hacia la competitividad y la sostenibilidad (Qamar, 2005).
La extensión, capacidades y
competencias
En
los currículos de estudio de las diferentes carreras profesionales, la
formación que concierne a extensión agropecuaria, forestal y agroindustrial es limitado. Además, las
asignaturas son impartidas por docentes con escaso conocimiento del sector rural, lo cual
hace que cada año se impartan los mismos conocimientos, dado que pocos docentes
se han preocupado en actualizar los contenidos de acuerdo
a las necesidades, experiencia, el avance tecnológico o metodológico para enfrentar nuevos desafíos como la
pandemia de la COVID-19, que
se nos presenta para brindarle la tranquilidad a las familias rurales.
Todo esto lógicamente afecta al extensionista de cualquier
carrera profesional (Barrientos, 2020), exponiéndole a situaciones que deben dar respuesta
a las siguientes interrogantes: ¿dónde?, referido a los aspectos contextuales; ¿qué?, para
conocer de los aspectos conceptuales; ¿cómo?, para entender cuál es el camino metodológico para
alcanzar las metas planteadas; y ¿para qué?, referido a los aspectos del propósito.
Sus respuestas contribuyen a formar extensionistas con capacidades y
competencias para desarrollar acciones pertinentes en los diferentes
escenarios; todo lo cual implica que su participación debe promover y
seleccionar procesos de gestión
colectiva, para adoptar
los conocimientos e
innovaciones tecnológico-organizacionales orientadas al desarrollo rural
sustentable, en razón
de lo cual, el extensionista deberá
estar calificado para:
• Determinar y priorizar los temas y problemas
del contexto rural (diagnósticos).
• Generar
y seleccionar los nuevos conocimientos que provoquen opinión y criticas
congruentes con la información y prácticas innovadoras.
• Identificar
y elegir nuevos elementos y dinámicas que promuevan una gestión relevante de las organizaciones en función del desarrollo local y regional.
• Proponer
y establecer procesos de adopción, empleando propuestas estratégicas y
conocimientos para elegir,
en forma amigable y sustentable con el ambiente.
• Promover, gestionar y establecer convenios y proyectos de desarrollo sustentables.
El nuevo perfil para el
extensionista
El desarrollo de las capacidades y competencias para el
extensionista en el marco de la globalización y los últimos acontecimientos mundiales por la COVID-19
debe estar acorde a la necesidad de responder a los
cambios que ocurren en su contexto. Esto obliga a las instituciones formadoras de
profesionales en este campo a establecer un nuevo perfil que encaje con los
exigentes escenarios de la actividad productiva, promoviendo acciones
estratégicas y competitivas. Entonces, para alcanzar los resultados
satisfactorios es necesario establecer ciertas consideraciones en relación a
las competencias y capacidades que debe poseer el extensionista líder de las
diversas carreras profesionales involucradas al
desarrollo rural, a fin de que este pueda desarrollar
enfáticamente las diferentes tareas propuestas por las instituciones dependientes del Estado y el sector privado. Tales características que se requieren son: aprender a aprender,
trabajar en red y en equipo, con pensamiento creativo e innovador y capacidad
de solucionar los problemas con efectividad, con prácticas tecnológicas,
respeto a las culturas, con una comprensión de la realidad de las organizaciones y liderazgo de la carrera profesional (Meister, 2000).
El extensionista
debe poseer una postura activa y conseguir egocentrismo en el establecimiento
de las nuevas reglas
del juego, comprender el origen de la inseguridad, poder caracterizarla adecuadamente proponiendo escenarios alternativos,
producir los cambios internos significativos que son indispensables
implementar, así como diseñar propuestas institucionales con capacidad de alcanzar
una nueva etapa de la sostenibilidad social.
Por tanto, el planteamiento
estratégico para la formación de profesionales de extensión para un desarrollo
rural sostenible debe ser más dinámico, para la formación de recursos humanos
con capacidad de articulación interdisciplinaria y transdiciplinaria, pero también interinstitucional e incluso
interempresarial o
institucional-empresarial, como una necesidad para nuestra actualidad.
El nuevo reto de la universidad para formar extensionistas
La
extensión universitaria y la proyección social
son funciones fundamentales de la universidad peruana; desde allí, las universidades públicas
y privadas juegan un papel relevante por ser fuente del conocimiento, de formación de
profesionales, de investigación científica
y una plana docente de alto nivel
académico que permite promover
las actividades que conducen
a la sociedad a mejorar el uso adecuado de los recursos disponibles de sus propiedades y en estrecha armonía con el medio ambiente,
el mejoramiento de la calidad de vida y fortalecimiento de la cultura (Mayorga,
1999). Para
ello, la universidad deberá priorizar acciones trascendentales como:
1. Contribuir significativamente a formar una
sociedad basada en el conocimiento, de acuerdo a las exigencias más urgentes de la sociedad,
depende cada vez más del conocimiento actualizado, no solo el uso de
equipos complejos como las redes computarizadas, instrumentos de comunicación,
equipos y herramientas de laboratorio, maquinarias industriales y sistemas
de producción, sino también
implica afrontar con eficacia y equidad los grandes
problemas de la sociedad (Boroto,
2004).
2. Transformar
los sistemas educativos teniendo en
cuenta que la educación es el eje fundamental
e indispensable para promover la equidad social y cultural, el
crecimiento de divisas, la necesaria participación del ciudadano en la vida
política de las regiones y el país. Por el contrario, continúan disminuyendo la
cobertura a la educación en la mayoría de las zonas y, ahora más que nunca, con el problema de la pandemia
por la COVID-19 se acentúa más la baja calidad de la educación. Esto amerita
una reforma educativa en la región; esta debe ser reestructurada
significativamente porque ahí está ahora el principal problema que articula las
necesidades y demandas de la sociedad (Hernández et al., 2015; Mayorga,
1999).
La evaluación y
certificación de la calidad educativa en los tres niveles (básica, media y
superior) y sus diversas modalidades, deja notar una escasa relación coherente entre lo propuesto por el Ministerio de Educación
(MINEDU) y su implementación en la educación básica;
por tanto, el término
de la calidad deja una amplia y compleja
dimensión en lo que se refiere al producto, a los recursos y procesos que lo
producen (Zegarra, 2014). En ese sentido, se observará una escasa existencia de
la calidad mientras no se perfila la mejora cognoscitiva de los niños y niñas,
incluyendo la comprensión del desarrollo práctico del saber, es decir, saber hacer, lo que viene
derivado de la aplicación del conocimiento, que debe ser formado por las
universidades con la participación efectiva del docente ampliamente preparado,
con modelos didácticos pertinentes, diseños, revisión, adaptación de los
currículos y programas de estudios, medios tecnológicos, que muestren la función para la que fueron preparados, con investigaciones que
aborden los problemas con mayor precisión y con imaginación creadora para
encontrar soluciones; todo lo cual siendo generado principalmente en una
educación superior (Frías et al.,
2017).
3. Actualizar
la educación. El sistema educativo en el nivel superior debe ser actualizado
teniendo en cuenta que el desarrollo tecnológico está cambiando continuamente,
generando un proceso dinámico. Todo lo
cual hace obsoletas a las formas
de trabajar de manera tradicional, en tanto para mejorar los objetivos de la extensión agraria es necesario adaptarse a nuevos métodos, técnicas y valorar la capacidad
de aprender y desarrollar las destrezas específicas para el manejo
de equipos, instrumentos y maquinarías; por ello, urge la necesidad de actualizar la educación antes de
ser robotizada.
4. Uso
adecuado y eficiente de los medios tecnológicos. Según Rivera et al. (2017),
las nuevas tecnologías de
información, el acceso masivo a las mismas mediante la conexión a Internet, es un
enorme potencial para la transformación de los sistemas educativos a nivel
nacional y mundial, porque permite mejorar
ampliamente las fronteras, es decir, fracciona las
barreras de espacio, tiempo, cultura y condición socioeconómica, permitiendo
acceder a la educación de muchos educandos. El proceso dinámico y cambiante de
la sociedad actual está asociada a la innovación de la tecnología de la información y la comunicación (TIC), elemento promotor
para el mejoramiento del sistema
de calidad educativa (Sierra et al.,
2016).
Así mismo,
permite utilizar recursos y conocimientos empíricos, experiencias que hasta
hace poco eran de acceso limitado para el aprendizaje de la mayoría: viajar a
otro planeta, asistir y vivir las clases de los mejores maestros, presenciar
eventos que ocurrieron en otras épocas, desarrollar la transferencia de embriones
virtualmente en animales, consultar información, recibir la realimentación
instantánea sobre lo que uno investiga, traducir de una lengua a otra y comunicarse con cualquier persona con
sonido. Todos ellos deben ser
aspectos integrantes de una universidad encargada de educar a los futuros profesionales
(Mayorga, 1999).
5. Desarrollar
investigación científica y tecnológica. Las
universidades son los espacios más indicados
para promover y desarrollar la investigación científica, manteniéndose en
contacto con sus investigadores nacionales e internacionales, teniendo así
conocimiento que en la actualidad existen mayores problemas a resolver, como el
desarrollo industrial y tecnológico, el cambio climático, el avance demográfico
acelerado y la contaminación ambiental; todos los cuales son temas que
requieren ser estudiados a fin de evitar su complejidad en el futuro.
Por tanto, para enfrentar los retos de hoy es
necesario asignar nuevos lineamientos y objetivos a través de los contenidos de
la currícula de estudio, generando e incrementando la creatividad de los educandos a fin de introducirse cada vez más en el campo de la
investigación científica (Dáher
et al., 2018).
Por otro lado,
la investigación-acción permite relacionar la producción del conocimiento
científico con la extensión universitaria, porque destaca dentro de las diferentes modalidades que existen por contribuir al cambio de escenarios en la labor
de la extensión universitaria, por centralizar dimensiones metodológicas
objetivas, constructivistas y socioculturales de la ciencia (Rodríguez de Melo, 2009).
6. La
universidad con las empresas. La empresa en una sociedad es la generadora de
bienes y servicios que cubren las necesidades humanas. Dicha producción
requiere de conocimientos, habilidades y destrezas que son generadas en los
centros de estudios de nivel superior, como las universidades. En base a la investigación
científica y mediante la cooperación con la empresa se logra un mayor nivel de
satisfacción de necesidades de los integrantes de la sociedad. El beneficio en esta relación
es el aumento de su productividad y competitividad. La universidad cumple con su función
preponderante de generar conocimientos a través de la formación académica y la investigación, de generar experiencia práctica en los docentes, pasantías para estudiantes y la
elaboración de tesis de grado con apoyo empresarial y un conocimiento real del
contexto nacional, inserción en el medio y oportunidad de contribuir a la solución
de problemas de desarrollo
(Robles, 2014).
CONCLUSIONES
La
función fundamental de las universidades, a nivel
mundial, consiste en la formación académica, investigación, extensión cultural y proyección social. Mediante la formación académica se transmiten conocimientos,
habilidades y valores a los futuros profesionales, para que estos puedan desarrollarse en diversos
campos; entre aquellos, el extensionista se desenvuelve en
diferentes especialidades que requieren promover el desarrollo de la actividad agropecuaria,
industrial, forestal y empresarial, tendientes
al desarrollo rural
de las regiones y el país.
La
investigación genera nuevos conocimientos, procesos y productos, o modificaciones significativas, concretizado en un
esfuerzo creativo de alto nivel mental. El servicio de extensión y proyección social
desarrollado por la universidad a través de los profesionales presta servicios
directos e indirectos, como asesorías técnicas, cursos de capacitación,
difusión de publicaciones, servicio social,
conferencias, seminarios, exposiciones de arte y muchas
otras, que son actividades diferentes a la investigación y la docencia. Y para
desarrollar estas actividades, el futuro profesional debe estar formado bajo el enfoque de competencias y capacidades.
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