Impacto del confinamiento por
COVID-19 en el clima
familiar de adolescentes en la provincia de Concepción, Junín
Impact of COVID-19
confinement on the family climate
of adolescents in the
province
of Concepción, Junín
Hilda Rosario Beraún-Vásquez 1,a
Recibido: 05-05-2022
Aceptado: 01-07-2022
Publicado
en línea: 07-07-2022
Citar como
Beraún-Vásquez,
H.R. (2022). Impacto del confinamiento por COVID-19 en el clima familiar de
adolescentes en la provincia de Concepción, Junín. Desafíos, 13(2), 115-22. https://doi.org/10.37711/desafios.2022.13.2.378
RESUMEN
Objetivo. Determinar el impacto del confinamiento
por la COVID-19 en el clima familiar de adolescentes
Huancayo. Métodos. La investigación
fue de tipo básico, carácter cuantitativo, nivel correlacional,
diseño no-experimental de corte transversal. La muestra estuvo constituida por
246 estudiantes del nivel
secundario de la Institución
Educativa, Santa Rosa de Ocopa, en la provincia de Concepción,
Junín. Los instrumentos aplicados
fueron la escala de clima social familiar de Moos y el
cuestionario de confinamiento
validado y estructurado para su
aplicación. Resultados. Existe una correlación significativa rho =,531*
entre el confinamiento y el clima social familiar. El 85 % afirmó que
su familia tuvo que hacer restricciones a nivel económico
porque se vio afectado,
el 62 % afirmó que no logró comprender las clases
de manera virtual,
el 94 % respondió
que se entretenía
al jugar en línea con sus amigos. A nivel de relación,
desarrollo y estabilidad se reportó en un nivel medio con respecto
a su clima familiar. Conclusiones. El confinamiento
impactó significativamente en el clima
familiar por lo que tuvieron
que hacer restricciones a nivel económico por la pérdida del empleo de los padres. Un
gran porcentaje percibió que las clases virtuales dictadas no fueron comprensibles. Al no compartir actividades de manera presencial al que están acostumbrados en esta etapa de su vida, los adolescentes percibieron frustración, aburrimiento y su escape fue
realizar juegos en línea, creándoles adicción; lo que les generó
ansiedad y problemas en
su salud emocional.
Palabras
clave:
COVID-19; confinamiento; clima familiar; económico; educativo; salud emocional.
ABSTRACT
Objective. To determine
the impact of COVID-19 confinement on the family climate of Huancayo adolescents. Methods. The
research was
basic, quantitative, correlational, non-experimental cross-sectional design. The
sample consisted of 246 secondary school
students from the Santa
Rosa de Ocopa
Educational Institution in the province
of Concepción, Junín.
The instruments used were the Moos family
social climate scale
and the validated and structured confinement questionnaire for its application. Results. There is a significant correlation rho =.531* between
confinement and family
social climate. Eighty-five percent stated that
their family had
to make restrictions at the economic level
because they were affected, 62% stated that they did not manage
to understand classes
virtually, 94% responded that
they entertained themselves by playing online
with their friends. At the level
of relationship, development and
stability was reported at an average
level with respect
to their family
climate. Conclusions. The confinement had a significant impact on the family climate
because they had to make economic restrictions due to the loss of their parents' jobs. A large percentage stated that the virtual
classes were not comprehensible. By not sharing activities in a face-to-face manner to which they are accustomed at this stage of their lives, adolescents express
frustration, boredom and
their escape was
to play online
games, creating addiction; which generated anxiety
and problems in their
emotional health.
Keywords: COVID-19; confinement; family climate; economic; educational; emotional health.
Filiación y grado cadémico
1 Universidad Nacional del
Centro del Perú, Huancayo, Perú.
a Magister en Políticas Sociales.
INTRODUCCIÓN
La amenaza
mundial de la expansión generalizada de
la enfermedad denominada oficialmente por la OMS (2020) COVID-19 o SARS-CoV-2, por los niveles alarmantes de propagación se
caracterizó como una pandemia. El devastador efecto
de la pandemia ha originado que muchos
gobiernos dictaminen políticas
gubernamentales de salud pública, que se
enfocaban principalmente en el distanciamiento social y el confinamiento de
la población, con las cuales se pretendía evitar
más contagios (Marquina y Jaramillo, 2020).
El confinamiento
de la población y el distanciamiento físico han sido las principales medidas instauradas en muchos países
para contener el alcance
y gravedad de la pandemia. Según Castaño (2018), “el confinamiento es una acción que
nos permite
minimizar el riesgo de contagio, barreras físicas que encierran a las personas
y que limitan la libre circulación de estos por otros espacios” (p.142).
Según Martiniano et al.
(2021), la pandemia provocó cambios en el clima familiar, como
el distanciamiento familiar
afectivo, pero creó nuevas reflexiones sobre
las nociones de cuidado como
el distanciamiento físico, protección, prevención y relaciones familiares de cuidado. García
(2005) refiere que el
clima familiar es la percepción del ambiente por parte de los miembros de la familia
en la manera de relacionarse en el entorno
físico, social, afectivo
e intelectual; mientras que la percepción de un clima familiar negativo
proviene de ambientes asociados a relaciones familiares desintegradas.
En este
contexto, las familias alteraron sus modos de relacionarse. Orte et al. (2021) afirman
que:
Los altos
niveles de estrés
familiar pueden conducir a la elección de estrategias de afrontamiento poco saludables, generar
un entorno inseguro
y un mayor riesgo de resultados negativos en los adolescentes,
la disrupción de las conexiones familiares y apoyo generaron miedo
a la muerte. (p. 5)
El estado
de emergencia a nivel nacional
se declara el 15 de marzo
del 2020 mediante
el Decreto Supremo N° 044-2020-PCM, (El Peruano,
2020). Desde esa fecha
empieza la cuarentena en todo el país
y se obliga al confinamiento y
cierre de actividades en todos
los niveles a nivel nacional.
El Perú fue uno de los primeros países
de América Latina en declarar
cuarentena en la población para intentar
contener la propagación del coronavirus. Pighi (2020) afirma que “El problema
está en que esas
condiciones en que nos encontrábamos eran muy
precarias, porque las
familias en situación de pobreza
habitaban en viviendas hacinadas, lo que dificultaba tener un distanciamiento social
entre cada uno de los miembros, la necesidad de salir a trabajar hizo más eminente los contagios”
La pandemia
alteró todos los ámbitos de la sociedad. El grupo más afectado
fueron las familias que tuvieron que confinarse en
sus hogares para alejarse de todo
peligro sanitario que
lo rodeaba y que
era considerado como un foco contagioso. La familia
en aislamiento social
tuvo que mantener
el equilibrio ante situaciones que les causaron
tensión, al quedarse en casa por tiempo
prolongado con una convivencia
cerrada solo a nivel familiar (UNICEF, 2021).
El confinamiento trajo consigo problemas de interacción familiar sobre todo aquellos
que tienen como integrantes a los adolescentes. Desde que comenzó el confinamiento, los niños y adolescentes
son los que más tiempo han
pasado en casa encerrados, muchos
de ellos se sienten desanimados y con problemas en su salud emocional. (Álvarez, 2020,
p 457).
La llegada
del COVID–19 ha provocado que muchos hogares enfrenten una caída importante en sus ingresos. Esta situación no solo ha generado
un aumento de la pobreza
monetaria en el país, sino también está impactando severamente en las familias con niñas, niños y adolescentes;
aunque se sabe que este impacto se relaciona con muchos otros factores.
Además, los ingresos económicos son un factor
importante que debe ser abordado
a través de medidas de protección social.
(UNICEF, 2021).
La salud
mental de las familias, especialmente de niños y adolescentes, se ha visto más deteriorada en
un contexto marcado por la precariedad y falta de apoyo, a nivel emocional. “La falta de ayuda para conciliar
el trabajo con el apoyo a los hijos, y los malabares que se realiza
para que se sostengan emocionalmente ellos y ellas en
medio de un clima de auténtico pánico”,
explica la situación en la que se
vieron involucrados muchas familias (Oliver, 2020).
En la región Junín,
ante los altos
índices de contagio de la Covid-19, fue considerado un nivel extremo
de contagio. La pandemia no sólo dejó problemas de salud física,
sino que también
afectó la salud
mental de la población. En sólo nueve meses del año 2020 fueron atendidos 3 mil 554 casos
de la población con problemas de salud
emocional (DIRESA, 2021).
Los resultados negativos
de la emergencia sanitaria por la COVID-19,
comenzaron a tener impacto en la
población. Las estadísticas indicaron que la pobreza
en la región Junín y la crisis económica por el virus incidirá en el incremento
de la pobreza. Asimismo, el Instituto Peruano
de Economía resalta
que existe relación entre
la pobreza y el bajo nivel educativo que presenta la población estudiantil (IPE, 2020).
En relación a la problemática planteada, esta investigación busco analizar el impacto que
ha generado el confinamiento sobre el clima familiar en los adolescentes,
en sus dimensiones económica, educativa y emocional.
MÉTODOS
Tipo
de estudio
La investigación
fue de tipo básico ya que se profundizó la información
sobre el impacto que
produce las variable confinamiento y clima familiar (Carrasco, 2005). El
carácter de la investigación es cuantitativo porque permitió adaptar los
conceptos de las ciencias sociales a una forma que pudieran ser medidos
(Canales, 2006) las dos variables que
se relacionan y aportan información sobre confinamiento y el clima familiar en los adolescentes de la provincia de Concepción, Junín, para conocer el comportamiento de las variables
vinculadas. Fue de corte
transversal, ya que no se manipularon las variables, se observaron en su ambiente natural y se analizaron; además se recolectaron los datos en un
solo momento (Hernández et al.,
2010).
Población
y
muestra
La población fueron estudiantes del nivel secundario de una Institución educativa de Santa Rosa de Ocopa, provincia de Concepción, Junín del 1º al 5º de secundaria, con un total de 680 estudiantes. La muestra fue obtenida con el
procedimiento de muestreo no probabilístico, intencional, y estuvo constituida por 246 estudiantes que fueron escogidos en base a criterios y juicios
preestablecidos (Arias, 2012).
Instrumentos de recolección
de datos
El instrumentó que evaluó la variable confinamiento en sus en sus dimensiones
económica, educativa y emocional, fueron
tomados de Lozano
et al. (2020). Las tres variables son
ordinales y dicotómicas, constituidas por
12 ítems con
opciones de respuesta Sí = 2 y No = 1. El instrumento fue adaptado y validado
por 3 expertos en la materia. Con respecto al análisis
de confiabilidad, este se calculó con la fórmula de Kuder-Richardson-20 para escalas dicotómicas, obteniéndose el resultado de ,679; lo cual es aceptable su confiabilidad.
Para evaluar
el clima familiar se usó la escala Family Environment
Scale Fes de Moos, que
“evalúa las relaciones
interpersonales entre los miembros de familia”,
adaptado al contexto peruano por
Ruiz y Guerra (1993). Los ítems son
respondidos a través de la técnica de “elección forzada”
(V o F), marcando para tal efecto con (X) sobre la opción que el sujeto
crea conveniente. La confiabilidad de la consistencia interna del instrumento se calculó con la fórmula
de Kuder-Richardson-20 para escalas dicotómicas. Se tuvo un resultado de ,749; lo que indica que existe buena confiabilidad del
instrumento.
Procedimientos
Para la aplicación de los instrumentos se presentó el documento formal dirigido al director de la Institución Educativa de Santa Rosa
de Ocopa, provincia de Concepción,
Junín, solicitando la autorización para la aplicación de los
cuestionarios; asimismo, los cuestionarios fueron revisados y aprobados por el director. Su aplicación se realizó a
través de los medios virtuales (WhatsApp) en horarios de tutoría. Se coordinó con cada tutor
de aula para enviar el link de
los cuestionarios a los estudiantes, previa autorización mediante
un consentimiento informado, donde se explicó
que la aplicación del cuestionario era de manera voluntaria.
Aspectos éticos
La investigación
fue realizada respetando los principios éticos. Se explicó a los estudiantes sobre el propósito de la investigación;
además, se indicó que su participación en el estudio
era voluntaria. Se protegió la confidencialidad de las respuestas de cada estudiante porque
los cuestionarios que
se aplicaron fueron de manera anónima.
No fueron considerados datos personales por tratarse de menores de edad.
RESULTADOS
En la tabla 1 se observó que uno de los ítems
identificado por los participantes que esta mayor relacionado es que la familia tuvo restricciones a nivel
económico en un 85 % debido al confinamiento
por la Covid-19, además
de verse afectado
en su situación económica en 78 %. Además,
los padres perdieron su empleo en un 69 %.
En la tabla 2 se observa
que el 98 % de estudiantes
no han dejado sus estudios durante el confinamiento, reciben clases virtuales, el 93 % contaba con un equipo para realizar clases. El tipo de equipo era un celular. El 75 % no cuentan con una línea
fija; la dificultad que presentan del equipo es que no funciona bien en un 54 %. Para el 82 % la cobertura
es mala; esto podría deberse a la zona rural donde
se encuentra la población en estudio. El 62 % afirma que no logra comprender las clases de manera virtual.
En la tabla 3
se evidencia que la mayoría (83 %) afirma que durante
el confinamiento no lograron salir a realizar
actividades que normalmente realizaban con sus amigos
(como jugar, salir
al parque, salir
a bailar, etc.); actividades que realizaban en la presencialidad. El 94 % responde que juega con
sus amigos en línea.
El 84 % afirma que se ha sentido cansado
para hacer sus actividades con poca energía.
En la tabla 4 se halló
que el 47 % de los estudiantes percibe un nivel medio con
respecto al indicador de conflicto, de lo cual se puede
inferir que a veces
entre los miembros de la familia existen conflictos en sus relaciones. El 45 % responde que la expresión está en un nivel medio,
denotándose que pocas veces son expresivos en la familia.
El 56% afirma tener un
nivel de cohesión medio; esto indicaría que la familia no se encuentra
unida en el ambiente donde se
desenvuelve. Asimismo, en el clima
familiar en su dimensión desarrollo un 63 % reportó
la moralidad y religiosidad son bajas, con un mínimo valor a la práctica de
valores y ética. El 56 % reporto un nivel medio referente a las actividades sociales y recreativas. El 56 % se encuentra en un nivel
medio en el aspecto
intelectual cultural. El 49 % reporto que frente a la presentación oportuna de tareas el nivel es medio. El 58
% afirma que respecto a la autonomía como es la toma
de decisiones de manera autónoma
es bajo. En el
clima familiar en su dimensión estabilidad, se halló que el 62 % tuvo un nivel bajo
de control, no se atiene
a las
normas establecidas en el hogar
y el 63 % evidenció un nivel
medio de organización y responsabilidades asignadas a cada miembro del hogar.
En la tabla 5
se evidencia que existe correlación significativa (rho = ,531*),
entre el confinamiento y el clima social
familiar. Según Montes
et al. (2021), los
coeficientes de ,500 a ,700 tienden
a ser significativos. Asimismo, se halló la correlación entre
las dimensiones económica
y salud emocional es estadísticamente significativa en rho = ,536* y rho = ,598*. En el factor educación
los resultados refieren que hubo una correlación
rho = ,476*; considerándose como una
correlación positiva media.
DISCUSIÓN
A raíz del confinamiento, la vulnerabilidad de las familias
se ha visto influenciada por situaciones preocupantes, mostrando la difícil situación que atraviesan las familias
sobre todo de las zonas rurales
como es el caso de la
población del
estudio.
El confinamiento afecta la economía de los hogares
e influye directamente en el clima social familiar en el contexto de la
COVID-19. Los hogares han sido afectados en su economía. De acuerdo al estudio, los datos reportan que los padres
perdieron su empleo durante el confinamiento. Al respecto Hernández y Pensado
(2020) refieren que las personas que han perdido su empleo ven reducido su
presupuesto, afectando su economía familiar e incrementando los índices de
pobreza; además, los adolescentes afirman que atravesaron por serias restricciones a nivel económico. En ese sentido, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef,
2020) informa que “el aislamiento social es la causa principal de la
disminución de ingresos económicos” (p. 1),
muchos de los que perdieron su empleo tuvieron
que trabajar de manera
independiente. El tipo de actividad que desarrollaron fue
el de peón agrícola, venta ambulatoria
y albañilería.
En el estudio de Hopp et al. (2020)
se concluye “que los trabajadores y las trabajadoras
de la economía popular constituyen uno de los sectores más afectados por estas medidas,
la inmensa mayoría
vive del día con ingresos de subsistencia, en la precariedad e informalidad”. Según Yusen y Xue (2020),
la pérdida de empleo trae consigo
pérdidas de seguridad financiera e independencia en la
atención médica. Unicef (2020) alertó
que la pobreza
y pobreza extrema se incrementarán de manera
alarmante en niños, niñas y adolescentes, especialmente en aquellos que provienen de hogares
en que los padres tienen empleos de baja productividad o informal.
Las restricciones económicas familiares responden a la imposibilidad de salir a trabajar; unido a
ello, la suspensión temporal y la reducción de salario. La pandemia ha generado crisis
y cambios económicos en los hogares. La incertidumbre económica, afecta la estabilidad
psicológica y social e influye en la percepción negativa como
angustia, miedo colectivo, inseguridad emocional y conflicto,
que repercute en las prácticas
y comportamientos en el clima familiar (Robles et al., 2021). Según
García (2005), el medio
familiar donde se forma una persona también es determinado por la solvencia
económica de su hogar, y estas
pueden limitar o favorecer su desarrollo
personal. La teoría de Moos hace referencia a que las familias, para lograr los objetivos
que se proponen, deben estar en constante relación, tratando temas familiares o económicos. Lepin
(2020) afirma que el
confinamiento obligatorio y las restricciones a la libertad
individual inciden de forma directa
en las relaciones de familia, ya que al limitar su desplazamiento se ven afectadas en su economía; los efectos
económicos durante la pandemia
tienen un impacto
elevado en el clima familiar
El factor
educación durante el confinamiento influye significativamente sobre el clima social familiar
en el contexto de la COVID-19. Según
los datos reportados, los estudiantes continuaron con sus estudios
de manera virtual,
ya que cuentan con los medios para ingresar
a las clases virtuales. El equipo con que cuentan es un celular.
Este medio no tiene una línea fija a Internet
y presenta dificultades en el acceso.
La cobertura del Internet es baja, agudizándose en las zonas rurales donde se encuentra la población en estudio. Además afirman
que las clases
virtuales no son comprensibles. Según Centioni (2020), las instituciones educativas han tenido
que renovarse totalmente y pasaron a brindar
conocimientos en espacios virtuales.
Tuesta et al. (2021)
afirman que una de las características que ha marcado
el sistema educativo peruano durante el periodo de
pandemia es la desigualdad en cuanto a la accesibilidad de
una educación de calidad en aspectos como
la cobertura, gestión y ubicación
geográfica. La educación virtual es el medio
a través del cual se espera lograr los aprendizajes esperados en los
estudiantes, aun cuando los problemas de conectividad y la deficiente preparación de los docentes
peruanos con respecto
al uso de las herramientas tecnológicas
necesarias para la educación a distancia.
Gómez y Escobar
(2021) refieren que los padres
tuvieron que involucrarse en la tarea de ayudar en el
proceso escolar de sus hijos;
no ha sido fácil para
los padres de familia asumir
responsabilidades de dirigir
y mantener la educación de sus hijos
desde la casa.
Asimismo, según Failache et al. (2020),
la capacidad de las familias para acompañar los procesos
de aprendizaje de sus hijos
es muy heterogénea porque tienen que cubrir la sustitución completa del tiempo en
el aula por tiempo en el hogar. Salcedo et
al. (2021) contextualizan que la
educación en el hogar se presta a que tanto el docente
como el estudiante estén expuesto a una serie de distracciones. En el
estudio se reporta que el factor intelectual cultural respecto a su clima
familiar es de nivel medio,
Según Cifuentes (2020), el apoyo que
brindan los padres
en la educación de sus hijos es débil por la cantidad de tiempo que le dedican, las aptitudes no
cognitivas de los padres,
los recursos con los que cuentan y el
nivel de conocimiento de los padres para acceder a las plataformas virtuales; de modo que
es difícil ayudar a su hijo si tiene
que aprender algo que es ajeno a sus conocimientos. Por su parte
Moos (1981) afirma que los
procesos de desarrollo individual de cada miembro son promovidos en la familia,
y si los padres no contribuyen con este proceso
la situación educativa del estudiante fracasa,
El factor
salud emocional durante
el confinamiento influye significativamente sobre
el clima social
familiar. Los resultados del factor salud emocional refieren que existe
una correlación significativa con el clima social familiar. Se observa
que la cuarentena alteró la salud emocional
de los adolescentes, lo cual quedó
expresado en el miedo, la incertidumbre y la angustia. Los reportes confirman que los adolescentes
no lograron salir a desarrollar
actividades que normalmente realizaban con sus amigos.
La actividad que mayormente desarrollaron fue el juego con sus
amigos en línea.
Orgilés (2020)
afirma que durante
el confinamiento los adolescentes
dedicaban más tiempo en las computadoras y mucho menos
a la actividad física y al
sueño, observándose un impacto del confinamiento
en el uso de Internet en los adolescentes.
Galea (2020)
afirma que el confinamiento puede ser fundamental para detener la propagación de esta enfermedad que, indudablemente,
tendrá consecuencias para la
salud mental y el bienestar, tanto a corto como a largo plazo, y habrá aumentos
sustanciales de ansiedad y depresión, uso de sustancias, soledad
y violencia doméstica.
Unicef (2020) refiere que “esta situación ha deteriorado
el vínculo de apego entre
las niñas y niños con sus padres, algo
tan fundamental porque esta
interacción genera un ambiente de confianza, seguridad y favorece al buen desarrollo” (p.1). En la misma línea, Pinto (2011) refiere que
una forma de proteger a los
adolescentes de amenazas externas es la existencia de cohesión paterno
filial padre-hijo, el apoyo
y la libre expresión de opiniones, sentimientos y afectos que se deben dar en la familia. La relación
familiar se reporta en un nivel medio, por lo que se infiere que entre los
miembros de la familia se han presentado situaciones conflictivas. Además, la expresión familiar se encuentra en el nivel
medio; esto compromete las expresiones de afectividad familiar. La cohesión está en un nivel
medio; esto indicaría que la familia no se encuentra unida en el ambiente donde se desenvuelven.
Según la teoría
del autocuidado (Prado
et al., 2014), la persona se concibe como un “ser que funciona biológica, simbólica y
socialmente, y que presenta exigencias de
autocuidados universales de desarrollo y ligados a desviaciones de la salud”
(p. 4); así,
cuanto mayor sea la relación saludable paterno filial mayor será el desarrollo del adolescente.
Existe una relación significativa entre el confinamiento y el clima social familiar. Los estudios de
Centioni (2020) expresan las dificultades económicas, sociales,
de educación, y de salud en general. Estos pueden ser agobiantes y hacer que las relaciones entre los miembros de una familia puedan
complejizarse. Según Moos
(como se citó en Vargas, 2009), “El cambio evolutivo no sólo se da en los niños
sino en sus padres, y
estos cambios mejoran
por el apoyo positivos que reciben los integrantes de la familia”
(p.2).
En el estudio
de Bazán y Cols (2020) el mayor porcentaje “de adolescentes estuvo afectado en
su estado de salud a partir del aislamiento, se registró sentimientos de angustia,
ansiedad, tristeza y frustración. En sus respuestas
destacaron que no cuentan con espacios de sociabilización. Ramírez (2020) refiere que las áreas más dañadas
en los adolescentes en tiempos del coronavirus son las vinculadas a las relaciones con su grupo de pares y las relacionadas
con su propio bienestar psicológico.
Para Naranjo y Ron (2020),
los adolescentes tuvieron que adaptarse a los
nuevos sistemas tecnológicos para las clases de manera virtual,
provocando el aislamiento social de sus amigos;
no pudieron participar en actividades de interés y mantuvieron limitaciones en sus hogares
para realizar sus actividades normales. De esta forma,
se han reprimido las vías habituales de liberación de tensión y energía. Molina
(2020) afirma que el confinamiento obligatorio y las restricciones a la libertad
individual inciden de forma directa en las relaciones de familia, ya que al limitar su desplazamiento se
ven afectadas las relaciones entre padre e hijo y la posibilidad de contagio del
virus genera factores de riesgo respecto a la salud
de los integrantes.
Las teorías
que orientan el análisis
reflexivo al estudio son, por
ejemplo, la sociedad del riesgo de Giddens (1998), donde “La irrupción de la
ciencia y tecnología en los diversos aspectos
de la vida social y particularmente de la vida familiar e individual, lleva hasta límites con consecuencias negativas, también
amplían el grado extremo de los peligros
implícitos en esas opciones”.
Según el modelo ecológico de Bronfenbrenner (Como se citó en Guerra
& Butrón 2019),
el desarrollo de la familia se puede ver afectado a causa de acontecimientos en los que nunca ha estado
presente, pero sin embargo tiene implicancia en el mismo; por consiguiente, a mayor confinamiento los problemas a nivel
económico, educativo y de la salud
emocional se agravarán y tendrán
un elevado impacto en el clima familiar de los adolescentes.
Se concluye
indicando que hubo un impacto significativo entre el confinamiento, en sus
factores económicos, educación y salud emocional, con el clima social familiar, por lo que mantener a la
población en confinamiento a mayor tiempo
generará situaciones familiares como la
insatisfacción de necesidades básicas
por la precariedad económica.
Los estudiantes no están conformes
con la educación virtual y tienen poca comprensión académica y mala conectividad a Internet
que hace más difícil su situación educativa. La salud emocional se verá afectada
por el encierro
obligatorio, trayendo consigo que
las personas tengan miedo, incertidumbre y angustia, así como aumentos sustanciales de ansiedad y depresión entre los miembros de las familias.
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Fuentes de financiamiento
La investigación fue realizada con recursos
propios.
Conflictos de interés
La autora declaran no tener conflictos de
interés.
Correspondencia
Hilda Rosario Beraún
Email: hberaun@uncp.edu.pe