
Asociación entre usos y adicción a Internet en adolescentes peruanos
Association between Internet use patterns and Internet addiction among Peruvian adolescents
Lucero Rubí Baltazar Jara 1,a
ORCID: https://orcid.org/ 0000-0002-4182-8395
Alberto Loharte Quintana Peña 1,b
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-4305-137X
Recibido: 30/07/25
Aceptado: 02/10/25
Publicado en línea: 22/10/25
Citar como: Baltazar Jara LR, Quintana Peña AL. Asociación entre usos y adicción a Internet en adolescentes peruanos. Rev Perú Cienc Salud. 2025; 7(4). doi: https://doi.org/10.37711/rpcs.2025.7.4.9
RESUMEN
Objetivo. Determinar la asociación entre los tipos de uso y la adicción a Internet en adolescentes, analizando específicamente sus dimensiones: uso excesivo, tolerancia, abstinencia y consecuencias negativas. Métodos. Se realizó un estudio transversal de métodos mixtos con 487 estudiantes de secundaria peruanos (13-18 años), en donde predominó análisis de contenido semántico. Se aplicó el test de adicción a Internet de Young (adaptado) y la técnica de redes semánticas naturales (redes de coocurrencia con KH Coder) para categorizar los usos de Internet. Resultados. Los niveles altos de adicción no se limitaron al ocio, sino que incluyeron usos académicos, como estudiar, clases virtuales y hacer tareas. La tolerancia alta se vinculó con una amplia variedad de actividades académicas, sociales y recreativas. El uso excesivo alto mostró integración simultánea de actividades académicas, de ocio y sociales, lo que refleja hiperconexión. La abstinencia alta se relacionó principalmente con la interrupción de actividades sociales y de entretenimiento, mientras que los castigos altos se asociaron con consecuencias negativas en ámbitos académicos, familiares y psicológicos. Conclusiones. Se encontró una asociación entre los tipos de uso de Internet y la magnitud de la adicción en adolescentes, siendo más determinante la intensidad y carácter compulsivo de las actividades en línea que el tiempo total de conexión. La tolerancia, el uso excesivo, los síntomas de abstinencia y el descuido de responsabilidades cotidianas se expresan en la progresiva normalización de hábitos, los cuales abarcan tanto actividades académicas como de ocio y sociales, así como en la desregulación emocional cuando se interrumpe la conectividad.
Palabras clave: Internet; dependencia psicológica; conducta del adolescente; semántica; adicción (fuente: DeCS-BIREME).
ABSTRACT
Objective. To determine the association between types of Internet use and Internet addiction among adolescents, specifically analyzing its dimensions: excessive use, tolerance, withdrawal, and negative consequences. Methods. A cross-sectional mixed-methods study was conducted with 487 Peruvian secondary school students (aged 13–18 years), in which semantic content analysis predominated. Young’s Internet Addiction Test (adapted version) was applied, along with the natural semantic networks technique (co-occurrence networks using KH Coder) to categorize types of Internet use. Results. High levels of addiction were not limited to leisure activities but also included academic uses, such as studying, virtual classes, and completing homework. High tolerance was associated with a wide range of academic, social, and recreational activities. High excessive use showed a simultaneous integration of academic, leisure, and social activities, reflecting hyperconnectivity. High withdrawal was mainly related to the interruption of social and entertainment activities, whereas high punishment levels were associated with negative consequences in academic, family, and psychological domains. Conclusions. An association was found between types of Internet use and the severity of Internet addiction among adolescents, with the intensity and compulsive nature of online activities being more determinant than total connection time. Tolerance, excessive use, withdrawal symptoms, and neglect of daily responsibilities are expressed through the progressive normalization of habits encompassing academic, leisure, and social activities, as well as through emotional dysregulation when connectivity is interrupted.
Keywords: Internet; dependency, psychological; adolescent behavior; semantics; addiction (source: MeSH-NLM).
INTRODUCCIÓN
El uso de Internet se ha convertido en una actividad central en la vida de los adolescentes, al ofrecer oportunidades para el aprendizaje, la comunicación y el entretenimiento (1). Sin embargo, a pesar de sus beneficios pedagógicos y sociales, el uso problemático de Internet se ha convertido en una preocupación creciente en el campo de la salud mental (2). Desde una perspectiva pedagógica, Livingstone et al. (3) y Li et al. (4) sostienen que el uso de Internet facilita el aprendizaje autodirigido y el desarrollo de alfabetizaciones digitales críticas, que permiten el acceso a recursos educativos diversos; además, como argumenta Morita et al. (5) y Ehrenreich (6), beneficia socialmente a los adolescentes, al proveer un escenario similar a un "patio de recreo" para explorar su identidad y facilitar el diálogo con grupos diversos, fomentando así la conexión interpersonal y el apoyo emocional, y reduciendo los sentimientos de aislamiento en adolescentes vulnerables. La adicción al Internet implica la pérdida de control sobre el tiempo de conexión, la presencia de síntomas de abstinencia, tolerancia y la persistencia de la conducta (pensamiento, emociones y acciones), a pesar de las consecuencias negativas en el rendimiento académico, las relaciones familiares y la salud psicológica (7-9). Más aún, la literatura científica la asocia con las adicciones comportamentales debido a su similitud neurobiológica y sintomática (10,11).
Por otro lado, el uso problemático de Internet al enfocarse en conductas específicas y sus consecuencias disfuncionales (12), se alinea mejor que la adicción al Internet con clasificaciones clínicas modernas, como el modelo dimensional de la CIE-11. Sin embargo, ambos enfoques comparten limitaciones fundamentales: el individualismo metodológico que ignora los determinantes estructurales (13), el sesgo patologizante que medicaliza comportamientos cotidianos (14) y la incapacidad para capturar la ambivalencia constitutiva de la experiencia digital (ej., cómo un uso de Internet puede ser simultáneamente problemático y significativo) (15).
La investigación actual en prospectiva no busca solo “mejorar” estos constructos, sino a desarrollar marcos completamente nuevos que estudien las configuraciones persona-tecnología-entorno como sistemas (16), reconociendo que lo que llamamos 'problema' puede ser estrategia adaptativa en contextos con alternativas limitadas (17), como demuestran estudios etnográficos donde el uso intensivo de videojuegos funciona como mecanismo de afrontamiento del estrés (18). Este giro paradigmático requiere superar el enfoque patologizante mediante metodologías que capten la doble naturaleza de las prácticas digitales (19), integrando datos objetivos de uso con evaluaciones de significado subjetivo (20) , como realizamos en el presente estudio.
En el contexto peruano, en el 2022, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática - INEI (21), más del 70 % de la población mayor de seis años utiliza Internet, principalmente desde dispositivos móviles, incrementándose los casos de uso problemático. Así mismo, Toro-Huamachuco et al. (8) mencionaron que, en el ámbito escolar, más del 40 % de estudiantes presenta uso problemático y entre el 4 % y 6 % alcanzan niveles clínicos de adicción. Además, Bausari (22) evidenció que adolescentes peruanos con mayor exposición a actividades en línea presentan patrones de pensamientos automáticos negativos y menor capacidad de autorregulación, incrementando la vulnerabilidad al uso compulsivo.
A nivel internacional, Colonio (23) reportó que más del 50 % de adolescentes latinoamericanos evaluados mostraban niveles medios y altos de adicción a redes sociales, siendo TikTok, Instagram y WhatsApp los principales espacios de interacción y validación emocional. Además, Vilca et al. (24) y Estrada et al. (25) reportan correlaciones entre uso intensivo de Internet y disminución del rendimiento académico, así como mayores niveles de ansiedad y dificultades de interacción social.
Los adolescentes constituyen un grupo vulnerable debido a factores del desarrollo, como la impulsividad, la búsqueda de aprobación social y una limitada regulación emocional (26,27). La adicción a Internet puede impactar negativamente, no solo en la salud emocional, sino también en el comportamiento social de los jóvenes, siendo especialmente relevante en los primeros años de la adolescencia (28-30). Por todo lo anterior, este estudio busca aportar evidencia a partir de sus resultados al diseño de estrategias preventivas e intervenciones dirigidas a mitigar el impacto de esta problemática en la población adolescente, ya que comprender estas asociaciones es clave para una prevención y tratamiento efectivos (31).
En otros términos, pese a la evidencia sustancial sobre los efectos negativos de la adicción a Internet, se identifica una brecha en la comprensión de cómo los patrones específicos de uso de Internet se relacionan de manera diferencial con las dimensiones concretas que constituyen este fenómeno (9,32,33). Este estudio buscó cubrir ese vacío investigando la asociación entre los usos y la adicción a Internet en adolescentes, teniendo como objetivos específicos analizar la asociación entre los tipos de uso de Internet y las dimensiones: 1) uso excesivo; 2) tolerancia; 3) abstinencia y 4) consecuencias negativas.
METODOS
Tipo y área de estudio
El estudio fue de tipo básico, con un diseño no experimental transversal y enfoque de métodos mixtos, y fue realizado en tres instituciones educativas estatales en el distrito de San Martín de Porres de Lima, en Perú, durante el segundo semestre del 2023.
Población y muestra
La población estuvo conformada por 18 419 adolescentes estudiantes de nivel secundaria de instituciones educativas públicas de San Martín de Porres (34), de los cuales, si se hubiese pretendido idealmente hacer un muestreo probabilístico estadísticamente representativo, hubiera sido necesario contar con un marco muestral adecuado que garantice aleatoriedad y cobertura poblacional, vale decir, disponer de acceso público de un padrón institucional, listas de matrícula, registros administrativos o bases de datos actualizadas de esos estudiantes.
Sin embargo, no habiendo acceso a dicha información, la muestra fue seleccionada mediante muestreo no probabilístico intencional a 487 estudiantes de secundaria, de tres instituciones educativas públicas (252 mujeres y 235 varones) en el rango de grados de 2° de secundaria a 5° de secundaria, con una edad promedio 14,71 y una desviación estándar de 1,20. Los criterios de inclusión considerados fueron: estudiantes adolescentes de secundaria, de entre 13 y 17 años, quienes dieron su asentimiento informado y cuyos tutores o responsables dieron su consentimiento informado, así como los estudiantes de 18 años que dieron su consentimiento informado. Por otro lado, fueron considerados los siguientes criterios de exclusión: respuestas con una alternativa de respuesta constante, matriculados por “inclusión educativa” y estudiantes que no asistieron a los días de evaluación.
Los datos del estudio fueron protegidos mediante la aplicación de medidas de seguridad, durante y después de su recolección, a través de encuestas en Google Forms, evitando el registro de identificadores directos (en ningún momento se solicitó el nombre ni documento de identidad del estudiante, tampoco se retuvo el correo desde el cual se llenaba el registro). El acceso a la base de datos se restringió únicamente al investigador responsable, mediante una cuenta institucional con contraseña segura y verificación en dos pasos. Así mismo, la información fue almacenada (identificando los datos de cada participante mediando un código) en un entorno digital con cifrado y respaldos periódicos, garantizando la confidencialidad, integridad y el uso exclusivo de los datos con fines académicos y científicos.
Variable e instrumentos de recolección de datos
La variable adicción al Internet fue evaluada mediante el test de adicción al Internet. El instrumento fue originalmente desarrollado por Young (2) y fue adaptado al contexto peruano por Matalinares et al (35). La variable se compone de cuatro dimensiones: abstinencia, tolerancia, uso excesivo y consecuencias negativas, medidas mediante 19 ítems con formato de escala Likert de cinco alternativas que evalúan la frecuencia de las conductas asociadas al uso de Internet, desde “nunca” hasta “siempre”. En cuanto a la validación, la adaptación peruana demostró fiabilidad de α = 0,870 con índices de ajuste del análisis factorial confirmatorio adecuados, cuando no excelentes (X²/df de 4,44, RMSEA de 0,041, NFI de 0,919 y CFI de 0,935), indicadores que confirman la validez del modelo propuesto y respaldan la pertinencia de su uso en adolescentes
La variable uso de Internet se midió con la técnica de redes semánticas naturales, desarrollada por Figueroa et al (36), la cual consistió en pedir a los participantes que completen con una palabra la siguiente frase incompleta: “Desde que comenzó esta pandemia, mayormente uso el Internet para _____”, en cinco ocasiones consecutivas. El análisis de datos fue realizado mediante el software de minería de textos y análisis de contenido KH Coder (37). Para la categorización de usos de Internet mediante el análisis de coocurrencias léxicas fue utilizado el algoritmo de Jaccard, de forma independiente por cada coautor del estudio (confiabilidad interjueces), con un Kappa de Cohen = 0,80, que permitió identificar cinco categorías de usos de Internet: uso académico (estudiar, hacer_tareas, clases_virtuales, investigar), ocio-pasivo (ver_videos, ver_series, escuchar_música, youtube y distraerme), ocio-activo (jugar y divertirme), social (comunicarme, chatear, redes_sociales y videollamadas) y funcional (comprar, delivery, publicidad, informarme, buscar_información).
Técnicas y procedimientos de recolección de datos
Se solicitó a los directores de las instituciones educativas el permiso pertinente para la recolección de datos, donde fue expuesto el objetivo del estudio y su importancia para tomar medidas preventivas frente a la adicción al Internet; así mismo, se ofreció la entrega de los resultados. Una vez obtenido los permisos, se procedió con las coordinaciones para obtener el consentimiento informado de los tutores o padres de familia; además, se acordó con cada tutor de aula el momento en el que los investigadores íbamos a ir a realizar la recolección de datos en el curso de tutoría, el cual varió en día y hora según el horario de cada aula.
En los momentos previamente coordinados con los tutores respectivos, se apersonó uno de los investigadores a cada aula y compartió a los adolescentes el enlace del formulario Google al grupo de WhatsApp que tiene el tutor con los estudiantes, con las siguientes instrucciones: “En la actualidad, cada vez más personas usamos el Internet diariamente. Con el propósito de conocer las características de su uso, te presentamos este cuestionario que contiene algunas preguntas relacionadas al tema, las cuales te llevará pocos minutos responder. Tu participación es voluntaria y anónima. En caso quisieras dejar de participar o retirarte luego de haber aceptado, omitiremos la información que hubieras ya ingresado. Toda la información será tratada de forma confidencial y anónima, haciendo imposible que alguien pueda identificarte. Además, las respuestas serán tratadas en su conjunto”, brindándoles aproximadamente 20 minutos para que respondieran, y agradeciendo posteriormente al docente y alumnos por su generosa participación.
Análisis de datos
Los datos fueron recogidos mediante un formulario de Google, donde todas las preguntas eran obligatorias de responder, depurándose de forma automática aquellos que dejaban de responder alguna pregunta. En primer lugar, se consignaba la frase incompleta con las instrucciones de la técnica de redes semánticas naturales (RSN), seguida de las instrucciones y preguntas del test de adicción al Internet. En la base de datos fueron identificados unos cuantos participantes que tendían a responder con la misma alternativa a todas las preguntas, los cuales fueron excluidas y, por último, fueron excluidos los participantes que registraron edades fuera del rango previsto.
El componente cualitativo categorizó los usos de Internet, mientras el cuantitativo midió la adicción y analizó la asociación de la adicción al Internet y sus dimensiones con las categorías de uso de Internet emergentes en las redes de coocurrencias.
Para el análisis estadístico, las respuestas del Test de Adicción al Internet se codificaron en escala ordinal (nunca = 0, raras veces = 1, ocasionalmente = 2, con frecuencia= 3, muy a menudo = 4, siempre = 5), calculándose los puntajes por dimensiones y analizándose de forma cuantitativa para la evaluación de su estructura factorial y confiabilidad. Si bien Matalinares et al. (35) validaron el instrumento en estudiantes limeños de 15 a 19 años, estableciendo puntos de corte normativos para la clasificación de niveles de adicción, dichos criterios no fueron empleados en el presente estudio debido al cambio sustantivo en los patrones de uso de Internet y al tiempo transcurrido desde su validación. Con el fin de facilitar el análisis bivariado con variables categóricas (tipo de uso de Internet), los puntajes de cada dimensión se categorizaron en tres niveles muestrales basados en percentiles: baja (≤ P25), media (P25-P75) y alta (≥ P75). Como verificación de robustez, se realizó un análisis de sensibilidad utilizando criterios alternativos de categorización (cuartiles y quintiles), observándose asociaciones similares, por lo que se reportó la clasificación en tres niveles por su mayor interpretabilidad y parsimonia (38). Luego se utilizó la hoja de cálculo Excel de Microsoft 365, SPSS 26 para obtener el alfa de Cronbach, desviación estándar y medias de las variables.
Para el análisis de cada red de coocurrencias léxicas generadas por el software de minería de texto y análisis de contenido KH Coder 0.3, se consideró que los cuadrados rojos representan los valores (de acuerdo a los criterios de corte previamente mencionados) de la variable adicción al Internet o de cada una de sus dimensiones, mientras que los círculos representan las palabras que indican los tipos de uso de Internet mencionados por los participantes. En estos círculos la frecuencia con que fue mencionada cada palabra por los participantes es indicada por el diámetro del círculo que la rodea y la proximidad semántica en el corpus es indicada en la red de coocurrencias, por su cercanía espacial o al estar unidas mediante una línea).
Aspectos éticos
El presente estudio fue desarrollado bajo estándares éticos fijadas por el Comité de Ética de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) (39), garantizando así la integridad metodológica y el respeto por los participantes en todas las fases del proceso de investigación. La conducción de este estudio se rigió por los principios de probidad, veracidad, imparcialidad, transparencia, independencia, responsabilidad, idoneidad, rigurosidad, pertinencia y libertad de investigación. Así mismo, se respetaron los principios bioéticos de autonomía, justicia, beneficencia y no maleficencia, garantizando la participación voluntaria y libre de coerción, mediante la aplicación del consentimiento o asentimiento informado, resguardando de este modo la confidencialidad de los datos personales y desarrollándose con transparencia y sin conflicto de interés, estas directrices estuvieron presente durante el proceso del estudio y con la aprobación del comité de ética que se realizó mediante la Resolución Rectoral N.º 012648-2023-R/UNMSM
RESULTADOS
Consistencia y estructura del instrumento
El test de adicción al Internet mostró una confiabilidad satisfactoria (α = 0,885; ω = 0,890). El análisis factorial confirmatorio indicó un ajuste adecuado (χ²/gl = 2,95; CFI = 0,896; TLI = 0,878; SRMR = 0,047; RMSEA = 0,063).
Niveles de adicción
La media global fue de 26,61 (DE = 13,72). Por dimensiones, los adolescentes reportaron: abstinencia (M = 3,20; DE = 1,90), tolerancia (M = 13,93; DE = 8,76), uso excesivo (M = 6,60; DE = 3,60) y consecuencias negativas (M = 2,89; DE = 1,99).
Tipos de uso de Internet
En nuestro corpus de datos (ver Figura 1), las categorías de uso de Internet identificadas fueron: la categoría “académica”, que aún prevalecía como una de las más frecuentes (37 %) en el momento de la recolección de los datos, lo que confirma la función del espacio digital como apoyo para el aprendizaje en la etapa pospandemia. En las segunda y tercera posición se encuentran las categorías “ocio activo” (25 %) y “ocio pasivo” (24 %), que evidencian cómo la diversión es un motivo prevalente para conectarse a Internet en este grupo etario. A estos usos les sigue la categoría “socia” (10 %), que resalta la importancia que tiene para los adolescentes el conservar vínculos y mantener la comunicación también en el espacio virtual. Por último, se encuentra la categoría “funcional” (4 %), reflejando la diversidad de usos del entorno digital que, como “nativos digitales”, realiza este grupo etario.

Asociación entre dimensiones de adicción y tipos de uso
La “adicción–alta” (ver Figura 2) se conecta fuertemente con actividades académicas, ocio-activo y sociales digitales, como “estudiar”, “clases_virtuales”, “hacer_tareas”, “jugar” y “redes_sociales”, lo cual sugiere que un nivel elevado de adicción no se restringe únicamente a las actividades de distracción, sino que también abarca el uso excesivo de plataformas educativas o sociales. En contraste, la “adicción–baja” aparece asociada a acciones de ocio-pasivo, como “escuchar_musica”, “ver_videos”, “ver_películas” y “entretenimiento”, que, aunque implican consumo digital, parecen más reguladas y con un propósito definido. Por su parte, la “adicción–media” ocupa un nodo intermedio que conecta tanto con actividades académicas (“estudiar”, “investigar”) como con ocio activo y pasivo (“jugar”, “escuchar_música”), representando un tránsito entre un uso deseable y uno problemático.

Así mismo, palabras periféricas como “ocio”, “distraer”, “ayudar”, “WhatsApp”, “chatear”, “ver_series” muestran menor frecuencia y grado, lo cual indica prácticas más individuales o específicas, menos articuladas al núcleo de la adicción. En síntesis, el análisis de esta red permite comprender que los niveles de adicción a Internet no se definen únicamente por la actividad realizada, sino por la intensidad, frecuencia y centralidad de las conexiones: actividades como “estudiar” o “jugar” pueden ser parte de todos los niveles, pero en la medida en que se concentran en torno a la “adicción–alta”, revelan un patrón de uso más persistente y potencialmente problemático.
La “tolerancia–alta” (ver Figura 3) aparece fuertemente vinculada con un abanico amplio de actividades, tanto recreativas (ocio activo y pasivo) como académicas y sociales: “estudiar”, “clases_virtuales”, “hacer_tareas”, “redes_sociales”, “escuchar_música”, “entretenimiento”, “ver_películas” y “divertirme”. También se conecta con usos sociales, de ocio-pasivo, y funcionales, más específicos, como “TikTok”, “WhatsApp”, “chatear”, “ver_series”, “distraer” o “comprar”, que, aunque menos frecuentes, marcan una tendencia hacia un consumo intensivo y variado de Internet, característico de quienes toleran sesiones prolongadas de conexión.

Por su parte, la “tolerancia–media” articula actividades de tipo mixto: “investigar”, “comunicarme”, “distraerme”, “leer”, “ver_videos”, que representan un punto de equilibrio entre el uso académico y el ocio digital. Este nivel parece estar en transición, ya que se asocia tanto con prácticas funcionales (“informarme”, “buscar_información”) como con dinámicas de ocio-activo (“jugar”, “divertirme”).
En contraste, la “tolerancia–baja” se relaciona con actividades funcionales periféricas como “ayudar”, “cocinar”, “buscar_información”, mostrando un uso menos intenso, más puntual y en muchos casos complementario a la vida cotidiana. Aquí el Internet no aparece como eje central de las actividades académicas o de socialización, sino como un recurso ocasional.
En síntesis, la red revela que la alta tolerancia al Internet está asociada a una integración casi total de las plataformas digitales en el ámbito académico, social y de entretenimiento, mientras que la tolerancia baja limita el uso a prácticas más esporádicas y prácticas funcionales cotidianas. La tolerancia media funciona como un puente, conectando actividades de carácter académico y recreativo. Este patrón sugiere que la tolerancia al uso de Internet no depende únicamente del tipo de actividad realizada, sino del grado de amplitud y frecuencia con que estas prácticas se interconectan en la vida de los usuarios.
El “uso–excesivo–alto” (ver Figura 4) concentra un número importante de vínculos con actividades de tipo académico, ocio-activo/pasivo y sociales. Entre las más destacadas están “jugar”, “investigar”, “distraerme”, “ver_video”, “comprar”, “TikTok”, “divertirme” y “chatear”. Esto sugiere que un uso intensivo del Internet implica la integración simultánea de actividades funcionales productivas (“investigar”, “estudiar”), sociales (“TikTok”, “chatear”) y ocio (“ver_video”, “distraer”, “divertirme”), reflejando un patrón de hiperconexión en el que la frontera entre lo académico y lo recreativo se diluye.

En el caso de “uso–excesivo–medio”, se observa un entramado equilibrado que conecta con prácticas académicas, sociales y de ocio (“clases_virtuales”, “hacer_tareas”, “redes_sociales”, “escuchar_música”, “ver_películas”), lo cual indica que este nivel de uso está asociado tanto al cumplimiento de responsabilidades académicas como a la búsqueda de entretenimiento. Este nodo actúa como un puente entre el consumo regulado y el intensivo.
Por otro lado, el “uso–excesivo–bajo” se relaciona con actividades periféricas como “ocio”, “videoconferencias”, “Netflix”, “enseñar”, “publicidad”, que aparecen con baja frecuencia y menor grado de conexión. Estas prácticas sugieren un consumo puntual y selectivo del Internet, más orientado a necesidades específicas funcionales y de ocio que a una integración constante en la rutina diaria.
En conjunto, el análisis muestra que el uso excesivo alto implica una centralidad del Internet en casi todos los ámbitos de la vida del usuario (académico, social, de ocio y hasta funcional), mientras que el uso medio combina estas dimensiones de forma más equilibrada y el uso bajo mantiene un perfil restringido a actividades ocasionales. Esta red confirma que el factor diferenciador no es únicamente el tipo de actividad realizada, sino la amplitud, diversidad y frecuencia de actividades, que construyen un patrón de dependencia progresiva hacia el Internet.
La “abstinencia–alta” (ver Figura 5) se encuentra relacionada con un gran número de actividades, principalmente de tipo sociales, de ocio y muy tangencialmente funcionales: “chatear”, “ver_series”, “WhatsApp”, “TikTok”, “videollamadas”, “comunicar”, “relajarme”, “Facebook”, “buscar_informacion”, “dibujar”. Esto sugiere que las personas con alta abstinencia reconocen más explícitamente aquellas actividades que dejarían de realizar si no tuvieran acceso a Internet, muchas de ellas vinculadas al ocio, la comunicación instantánea y las redes sociales.

En el caso de la “abstinencia–media”, las conexiones aparecen con actividades académicas y de ocio: “investigar”, “aprender”, “leer”, “hacer_tareas”, “escuchar_musica”. Estas prácticas reflejan un nivel intermedio, donde la abstinencia no implica una pérdida total de actividades sociales u ocio activo, sino un impacto principalmente en las funciones académicas, funcionales y de ocio pasivo.
Por otro lado, la “abstinencia–baja” se vincula con actividades más dispersas, como “videoconferencias”, “enseñar”, “ver_video”, “ayudar”, “ocio” y “socializar”, que se perciben como menos centrales y de carácter más funcional. Este patrón indica que quienes refieren baja abstinencia muestran menos dependencia subjetiva de Internet, ya que se pueden tener actividades similares a las mencionadas fuera del entorno digital.
En conjunto, esta red evidencia que la alta abstinencia se asocia a la dificultad de renunciar a prácticas ligadas al entretenimiento y la socialización digital, mientras que la media abstinencia refleja impacto en el ámbito académico, funcional y de ocio pasivo, y la baja abstinencia se relaciona con usos más funcionales, prácticos y ocasionales. El patrón general sugiere que la percepción de abstinencia no está determinada por la ausencia de Internet en sí misma, sino por el grado en que este se integra en las esferas sociales, académicas y recreativas de la vida cotidiana.
Los “Castigos–Altos” (ver Figura 6) concentran una gran diversidad de actividades, tanto académicas como recreativas y sociales. Entre ellas se encuentran “clases_virtuales”, “estudiar”, “hacer_tareas”, “redes_sociales”, “jugar”, junto con prácticas sociales, de ocio y funcionales más marcadas, como “tiktok”, “Facebook”, “whatsapp”, “ver_series”, “ver_anime”, “ver_TV”, “ver_noticia”, “distraer”, “dibujar”, “trabajar”, “comprar”. Esto sugiere que los altos niveles de castigo se asocian con un abanico amplio de usos digitales, lo que refleja que los estudiantes reconocen consecuencias negativas cuando su uso intensivo de Internet interfiere en múltiples ámbitos de la vida cotidiana.

Por su parte, los “castigos–medios” se conectan principalmente con actividades de carácter funcional y de ocio pasivo: “comunicarme”, “informarme”, “investigar”, “ver_videos”, “ver_peliculas”. Este patrón indica que, en un nivel medio, los castigos no se relacionan con un abanico tan amplio de actividades, sino más bien con aquellas que, aunque útiles, pueden convertirse en motivo de sanción por el tiempo invertido y las actividades de ocio por la distracción que generan.
En contraste, los “castigos–bajos” se vinculan con prácticas más específicas y periféricas, como “socializar”, “ayudar”, “divertirme”, “leer”, “escuchar_musica”, “distraerme”. Estas actividades son menos frecuentes y, al no representar un uso intensivo, están menos asociadas a consecuencias disciplinarias o sanciones.
En conjunto, esta red revela que los castigos altos se relacionan con un uso amplio y diversificado del Internet, que abarca tanto lo académico como lo recreativo, evidenciando que los estudiantes perciben un mayor riesgo de sanción cuando su consumo digital interfiere en varios espacios de su vida. Los castigos medios se centran en actividades académicas que pueden ser mal gestionadas en términos de tiempo, mientras que los castigos bajos reflejan prácticas más puntuales y de bajo impacto. El patrón general sugiere que la percepción de castigo está directamente asociada al grado de diversificación e intensidad del uso, más que a las actividades específicas en sí mismas.
DISCUSIÓN
La presente investigación ofrece una comprensión matizada de la adicción a Internet en adolescentes a través del análisis de redes semánticas, lo que permite visualizar la estructura y magnitud de las asociaciones entre las dimensiones de la adicción al Internet y los usos digitales específicos. Los resultados obtenidos se alinean con la literatura existente y profundizan en la comprensión de cómo los diferentes tipos de uso se relacionan con las dimensiones clínicas del fenómeno.
En primer lugar, el análisis de la red correspondiente a la adicción–alta revela que este nivel no se asocia exclusivamente con actividades de ocio o entretenimiento, sino que incluye de manera prominente actividades académicas como estudiar, clases_virtuales y hacer_tareas, junto con prácticas sociales digitales como redes_sociales. Este hallazgo sugiere que el uso problemático del Internet en adolescentes peruanos trasciende el ámbito recreativo y se extiende al dominio educativo (10), lo que podría reflejar un patrón de hiperconexión potenciado por la digitalización de la enseñanza, especialmente en el contexto pospandemia. Este resultado es coherente con investigaciones previas que destacan el solapamiento entre el uso académico y recreativo, así como la dificultad para establecer límites claros entre ambos espacios (2). La intensidad y centralidad de estas conexiones indican que la adicción no depende tanto del tipo de actividad, sino de su frecuencia, persistencia y papel central en la vida del adolescente (7).
Respecto a la tolerancia–alta, se observa que esta dimensión está vinculada a un espectro muy amplio de actividades que abarcan lo académico, lo social y lo recreativo. Palabras como estudiar, jugar, redes_sociales, TikTok, ver_series y divertirme aparecen altamente conectadas, lo que refleja una habituación progresiva a sesiones prolongadas de uso de múltiples tipos. Este patrón corrobora la conceptualización de la tolerancia como la necesidad de incrementar el tiempo de conexión para alcanzar los mismos efectos de satisfacción o evitar el malestar (9). El hecho que la tolerancia no se limite a actividades placenteras, sino que también incluya tareas académicas, sugiere una normalización del uso extendido en diversos ámbitos (2). La tolerancia–media, por su parte, actúa como un estado transicional que combina usos funcionales y recreativos, mientras que la tolerancia–baja se asocia con actividades esporádicas y utilitarias, confirmando así un gradiente de intensidad acorde con la gravedad del uso (33).
En cuanto al uso excesivo–alto, la red muestra una integración casi total de Internet en la vida del adolescente, con conexiones simultáneas a actividades de ocio activo (jugar, divertirme), social (chatear, TikTok) y académico (investigar, estudiar). Este resultado refleja un patrón de hiperconexión, donde las fronteras entre lo productivo y lo recreativo se difuminan, facilitando la pérdida de control sobre el tiempo de conexión (40). Este hallazgo es consistente con los reportes que identifican el uso excesivo como un predictor central de la adicción, particularmente en poblaciones adolescentes expuestas a una alta demanda mMadémica y social en entornos digitales (41). El uso excesivo–medio muestra un perfil más equilibrado, mientras que el uso bajo se restringe a actividades ocasionales, lo que sugiere que el riesgo adictivo aumenta con la diversidad e intensidad de los usos, más que con el monto total de tiempo invertido (7).
La dimensión de abstinencia–alta aparece asociada principalmente a actividades de socialización y ocio digital, como chatear, TikTok, WhatsApp y ver_series, lo que indica que la percepción de privación se relaciona con la interrupción de la conectividad social y el entretenimiento inmediato (42). Este resultado resalta el papel de Internet como mediador central de las relaciones sociales adolescentes y su función como regulador del estado de ánimo (43). Quienes reportan abstinencia alta experimentarían ansiedad o malestar ante la imposibilidad de acceder a estas actividades de comunicación y esparcimiento (9). La abstinencia–edia, en cambio, se vincula más con actividades académicas y funcionales, mientras que la abstinencia baja se asocia con usos sustituibles o prescindibles, lo que refuerza la idea de que la dependencia psicológica varía según el grado de integración de Internet en la vida cotidiana (22).
Finalmente, la red de castigos–altos muestra una diversidad de conexiones con actividades, tanto académicas como recreativas, lo que sugiere que los adolescentes reconocen consecuencias negativas cuando el uso interfiere con múltiples áreas de su vida, incluyendo el rendimiento escolar, la participación familiar y la autorregulación (28). Este resultado coincide con estudios previos que reportan asociaciones entre la adicción a Internet y problemas académicos, conflictos familiares y afectación del bienestar psicológico (41). Los castigos–medios se concentran, por su parte, en actividades que pueden generar distracción o procrastinación, mientras que los castigos bajos se ligan a usos puntuales y de bajo riesgo, indicando que la percepción de sanción o consecuencia negativa está directamente relacionada con la intensidad y diversidad del uso (7).
En conjunto, estos hallazgos refuerzan la idea de que la adicción a Internet es un fenómeno multidimensional y polifacético, que no puede reducirse a un único tipo de actividad o patrón de uso (30). Por el contrario, su gravedad depende de la convergencia de factores como la tolerancia, la abstinencia, el uso excesivo y las consecuencias negativas, mediados por las prácticas digitales específicas que desempeñan un papel central en la vida del adolescente (35). Estos resultados aportan evidencia para complementar el diseño de intervenciones preventivas y terapéuticas que abordan el tiempo de pantalla, considerando también la calidad, diversidad y centralidad de los usos de Internet en esta población, en programas cognitivo-conductuales que vienen demostrando eficacia en reducir el tiempo de conexión para realizar otras actividades que mejoren el bienestar psicosocial (44).
El diseño del presente estudio, basado en análisis de redes semánticas, tiene la limitación de no permitir establecer relaciones causales, sino solo asociaciones entre conceptos; además, la muestra estuvo conformada únicamente por adolescentes peruanos y fue obtenida mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia, limitando así la posibilidad de estimar el error muestral y restringiendo la generalización de los resultados a otros contextos socioculturales distintos al estudiado. Tampoco se exploraron variables externas, como el nivel socioeconómico, el soporte familiar o la salud mental, las cuales podrían influir en la relación entre el uso digital y la adicción. Por ello, se recomienda que futuras investigaciones incorporen estudios que amplíen las muestras a distintos contextos socioculturales, incluyendo variables personales y familiares que actúen como factores de riesgo o protección. Así mismo, se sugiere implementar programas preventivos en colegios que orienten sobre el uso equilibrado y consciente del Internet, junto con intervenciones terapéuticas que aborden dimensiones específicas de la adicción (tolerancia, abstinencia, uso excesivo y castigos). Finalmente, se propone promover estrategias pedagógicas que integren la tecnología de manera regulada y fomentar una alfabetización digital crítica en adolescentes y familias, para distinguir entre usos funcionales, recreativos y adictivos.
CONCLUSIONES
Se evidencia una asociación sustantiva entre los tipos de uso de Internet y la adicción en adolescentes. La gravedad de la adicción se asocia fundamentalmente a la intensidad y naturaleza compulsiva de los usos específicos, más que al tiempo total de conexión. En cuanto a la tolerancia, la necesidad de un mejor software, hardware o más horas de uso de Internet progresa desde usos esporádicos hasta la normalización de hábitos que integran tanto actividades académicas como recreativas. Con respecto al uso excesivo, pasar más tiempo del que se había previsto usando el Internet no se asocia necesariamente a la naturaleza de las actividades realizadas en línea, así se trate de actividades de ocio, sociales o académicas.
Respecto a la abstinencia, es decir, a la regulación emocional disfuncional del adolescente cuando el Internet es inaccesible, esta es mayor sobre todo cuando se interrumpen la conectividad social y el entretenimiento digital, en otros términos, cuando se obstaculizan sus actividades amicales y de ocio. Finalmente, en cuanto a las consecuencias negativas, la percepción del descuido de las actividades cotidianas se asocia a múltiples áreas (académica, familiar y psicológica), coincidiendo con la literatura sobre la relación de la adicción al Internet con el bienestar.
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Contribución de los autores
LRBJ: conceptualización, curación de datos, investigación, administración del proyecto, metodología, curación de datos, escritura – borrador original, recursos, software, discusión, redacción revisión y edición, y revisión final del artículo.
ALQP: curación de datos, análisis de resultados, software, supervisión, validación, redacción revisión y edición, y revisión final del artículo.
Fuentes de financiamiento
La investigación fue autofinanciada.
Conflictos de interés
Los autores declaran no tener conflictos de interés.
