
Reconfiguración del derecho a la educación ante la disrupción de
la inteligencia artificial
Reconfiguration
of the right to education in the face of disruption from artificial
intelligence
Jesús Aguilera Durán1,a
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6428-2199
Hugo Enrique Mayo Castrejón1,b
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3144-1699
Leticia Antaño Vázquez1,c
ORCID: https://orcid.org/0009-0004-1871-3866
Citar como: Aguilera, J., Mayo, H., Antaño, L. (2026).
Reconfiguración del derecho a la educación ante la disrupción de la
inteligencia artificial. Revista jurídica
peruana, Desafíos en Derecho, 3(1).
https://doi.org/10.37711/RJPDD.2026.3.1.4
Correspondencia
Jesús Aguilera Durán
jesusaguilera@uagro.mx
Otros
Contribución de autores
JAD: Concepción y diseño del artículo, método del estudio, conclusiones.
HEMC: Recolección de datos, asesoría estadística y análisis e
interpretación de datos, conclusiones.
LAV: Recolección de datos, análisis e interpretación de datos.
Fuentes de financiamiento
La investigación fue realizada con recursos propios.
Conflictos de interés
Los autores declaran no tener conflicto de interés.
Recibido: 10-10-25
Aprobado: 02-01-26
Publicado: 22-01-26
RESUMEN
El presente artículo tiene por objetivo analizar
el papel de la inteligencia artificial (IA), cuyo uso en el ámbito escolar está
revolucionando las formas de enseñar y aprender, y además facilita con el
autoaprendizaje, lo cual plantea una reconfiguración del derecho a la
educación. Sin embargo, la garantía de este derecho humano también debe
contemplar elementos como la utilización responsable de la IA, porque las
tecnologías disruptivas y sus diversas presentaciones pueden convertirse en un
factor negativo que desvíe sus beneficios o su utilidad. A través de una
metodología deductiva con enfoque cualitativo, se abordaron casos de usos de la
IA en la educación y ejemplos de su impacto en la facilitación del trabajo
docente y la personalización y seguimiento del aprendizaje de los estudiantes
en varios países del mundo. Además, se analizaron acciones de la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) sobre
la IA como fundamento para la actualización del derecho a la educación con
relación a las tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, y luego
se estudió el uso de tecnologías con IA en México, a la par de los derechos al
internet y a la educación. También se incluyeron los resultados de una encuesta
a estudiantes y profesores de bachillerato para conocer su percepción del uso y
ventajas de la inteligencia artificial. Finalmente, se encontró que el uso de
la inteligencia artificial en México es importante para mejorar el aprendizaje
y la enseñanza. Sin embargo, aún no existe una regulación local explícita que
incluya el uso de la IA para facilitar los procesos educativos como parte del
derecho a la educación.
Palabras clave: derechos humanos; inteligencia artificial;
disrupción; derecho a la educación; México.
ABSTRACT
The present article has as objective to analyze
the role of artificial intelligence (AI), whose use in educational settings is
revolutionizing the ways of teaching and learning and it also facilitates
self-directed learning, which calls for a reconfiguration of the right to
education. However, the guarantee this
human right must also contemplate elements as AI responsible used, because
disruptive technologies and their various forms can become a negative factor
that redirect its benefits or usefulness. Through a deductive methodology with
a qualitative approach, use cases of AI in education were addressed, and
examples of its impact on facilitating teachers’ work and on the personalization
and monitoring of students’ learning in several countries around the world. In
addition, actions of United Nations Educational, Scientific and Cultural
Organization (UNESCO) about AI were analyzed as a basis for updating the right
to education in relation to disruptive technologies such as artificial
intelligence, and then the use of AI technologies in Mexico was studied,
alongside the rights to internet and education. Survey results from high school
students and teachers were also included to know their perceptions of the use
and advantages of artificial intelligence. Finally, it was found that the use
of artificial intelligence in Mexico is important for improving learning and
teaching. However, there is still no explicit local regulation that includes
the use of AI to facilitate educational processes as part of the right to
education.
Keywords: human rights; artificial intelligence;
disruption; right to education; Mexico.
La IA es una
de las tecnologías disruptivas más populares en la actualidad. Derivada de la
pandemia mundial del COVID-19, el uso de las tecnologías digitales creció en
usuarios y áreas clave de la sociedad. La educación también fue auxiliada por
las diferentes tecnologías con el propósito de continuar con los procesos de
enseñanza-aprendizaje.
Actualmente, tanto las Naciones Unidas como diferentes países han puesto
atención en el uso de la IA en la educación. Este binomio entre IA y educación
ha provocado también cambios en las formas de apoyar la enseñanza y el
aprendizaje. Ese hecho se ve reflejado en las facilidades que el uso de la IA
proporciona tanto a los estudiantes como al personal docente, pero con algunos
usos cuya irresponsabilidad podría llevar a desvirtuar el buen propósito de
esta herramienta algorítmica.
De lo anterior, el presente estudio plantea la siguiente pregunta de
investigación: ¿cuál debe ser la regulación para garantizar el derecho a la
educación a través del aprovechamiento de la IA? El objetivo de investigación
es analizar el papel de la inteligencia artificial, cuyo uso en el ámbito
escolar está revolucionando las formas de enseñar y aprender, y además facilita
el autoaprendizaje, lo cual plantea una reconfiguración del derecho a la
educación.
Para
estudiar la reconfiguración del derecho a la educación por la influencia de la
IA, esta investigación utilizó el método deductivo con un enfoque cualitativo.
En primer lugar, a través de la técnica documental, se estudió la vinculación
entre IA y educación. Después, se analizó el tratamiento jurídico de este
vínculo en el ámbito internacional y en México, a fin de identificar el alcance
del derecho a la educación y su relación con la IA. Luego, se abordaron
ejemplos de su uso por profesores y estudiantes que facilitan los procesos de
enseñanza y aprendizaje, y posteriormente se analizaron los beneficios de la IA
en la educación. En otra sección, se planteó la convergencia entre IA, internet
y educación como elementos clave para una reconfiguración del derecho a la
educación. Y, a fin de conocer los puntos de vista de usuarios de la IA en
educación, se agregó un apartado con los resultados de una encuesta, la cual se
aplicó en diversas instituciones de bachillerato de Guerrero para conocer el
uso de la inteligencia artificial según las opiniones de profesores y
estudiantes.
La implementación y uso de la IA en el ámbito educativo ha presentado
ventajas tanto para alumnos como para docentes. Por ejemplo, los avances
tecnológicos —incluyendo la IA en educación— permitieron resolver,
parcialmente, los retos por el cierre de actividades presenciales derivados por
la emergencia del COVID-19. De esta manera, puede verse que esos cambios
disruptivos acelerados marcaron los procesos de enseñanza-aprendizaje en los
distintos niveles de la educación (Flores Vivar y García Peñalvo, 2023).
Flores Vivar y García Peñalvo (2023)
señalan que la IA se ha convertido en una herramienta tecnológica de gran
impacto en la educación. Tanto profesores como estudiantes la utilizan
actualmente en cada una de sus actividades, tales como tutorías y seguimiento
personalizado de manera asincrónica y en la facilitación de contenidos
temáticos organizados pedagógicamente que apoyen en la enseñanza y el
aprendizaje.
En efecto, la IA está revolucionando
el proceso de enseñanza-aprendizaje y su avance sigue en aumento por los
desarrollos tecnológicos. Como resultado, la IA está cada vez más presente en
las actividades diarias de los estudiantes y docentes. Incluso los mismos
sistemas educativos de diferentes países apremian su implementación con el fin
de estar a la par con otros países líderes en regular la IA, como Chile y la
Unión Europea.
De hecho, la personalización es uno
de los beneficios más importantes que ofrece la IA. Con la programación de los
algoritmos, esta herramienta puede realizar un ajuste adecuado en los procesos
de enseñanza-aprendizaje de acuerdo con las necesidades y avances de cada
estudiante tanto en contenidos temáticos como evaluación autónoma (Molina y
Medina, 2025). El proceso toma como referencia las capacidades y objetivos
específicos del alumno; además, ese ajuste se va modificando de acuerdo con el
progreso académico (Guaña-Moya et al., 2023). Así, la dificultad de sus
actividades se incrementará cada vez más, hasta lograr el máximo de su
aprendizaje posible.
En cuanto a la presentación de los
contenidos para los alumnos, Rivero Panaqué y Beltrán Castañón (2024)
consideran que se pueden crear videos, escritos e imágenes, los cuales son
materiales de enseñanza más dinámicos e interesantes para facilitar las tareas
y actividades de aprendizaje como base para una enseñanza efectiva.
Según Torres Cruz et al. (2023, p.
87), la educación universitaria también se beneficia por la implementación de
la IA, además de la personalización del aprendizaje, con retroalimentación, uso
y ahorro de tiempo, disponibilidad de materiales educativos y desarrollo de la
investigación de manera innovadora.
Por otro lado, existen diversas
aplicaciones interactivas, como TikTok, que funcionan con la IA y los
estudiantes las pueden utilizar de manera asíncrona, desde su dispositivo móvil
con acceso a internet, y sirven para aclarar dudas, reforzar el aprendizaje o
bien adquirir nuevos conocimientos respecto a un tema en específico (Aguilar
Mera, et al., 2023).
Asimismo, Aguilar Mera et al. (2023)
enfatizan que, a través de aplicaciones con IA, los estudiantes acceden a
videos explicativos cortos, los cuales abordan cualquier tema de su interés de
forma atractiva y práctica. De ese modo, se produce una optimización de tiempo,
que los estudiantes pueden emplear en otras actividades académicas.
La motivación en cada estudiante
permite, a través de la retención de la información, un mayor aprendizaje. De
ese modo, con la personalización del aprendizaje se motiva a los estudiantes a
seguir aprendiendo (Aparicio-Gómez, 2023), pues las herramientas empleadas en
sus procesos de aprendizaje son novedosas, prácticas y didácticas, es decir,
más atractivas e interesantes.
En cuanto a los docentes, una
ventaja en el uso de la IA es la de simplificar la realización de ciertas
actividades académicas repetitivas (Quimi Varas et al., 2024). Por ejemplo, la
recepción y calificación de tareas y exámenes físicos, porque actualmente
existen plataformas a través de las cuales los docentes pueden calificar
trabajos de manera automatizada por la misma plataforma tecnológica que usan.
Por consiguiente, los profesores, especialmente cuando imparten clase a grupos
grandes, ahorran tiempo y realizan otras actividades académicas a favor de los
estudiantes, como la retroalimentación de temas más complejos.
Bastidas González (2024) afirma que
el acceso a recursos gratuitos es otro de los beneficios de la IA. Hay sectores
de la población cuyos ingresos económicos son bajos y el sistema educativo no
alcanza a atenderlos, también por idiomas distintos, discapacidad, enfermedad y
otros factores (Arias Ortiz et al., 2025), que les impiden que se garantice el
derecho a la educación con las características de disponibilidad,
accesibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad.
Prince-Torres (2024) identifica
beneficios académicos y administrativos de la IA en la educación. Por ejemplo,
fomenta la construcción de conocimiento mediante la interacción
docente-estudiante o estudiante-estudiante, la variedad de recursos disponibles
generados a partir de aplicaciones con IA, el seguimiento y evaluación de los
aprendizajes y la adaptación de los temas de manera grupal o individualizada.
Así, la IA facilita y organiza el trabajo docente y el estudiante toma un papel
activo.
Toda innovación tecnológica atrae la
atención por el cambio en la forma tradicional de la educación. No obstante, el
aprovechamiento de los beneficios de la IA en el ámbito educativo debe partir
de su conocimiento, el entrenamiento de los usuarios y su explotación
estratégica para la generación de ambientes de aprendizaje efectivos. El uso de
la IA puede apoyar en la personalización del aprendizaje, en el desarrollo de
actividades administrativas y en la toma de decisiones (Arias Ortiz et al.,
2025). De esta manera, el papel del Estado es vital para ampliar el derecho a
la educación a través del uso de los diferentes algoritmos de la IA.
El uso de la
tecnología para contrarrestar la emergencia de COVID-19 fue garantizar el
derecho a la educación de millones de estudiantes. No obstante, los logros
fueron parcialmente alcanzados debido a diversos factores no contemplados por
un sistema educativo acostumbrado a la instrucción tradicional. Por lo tanto,
puede observarse la necesidad de reconfigurar el derecho a la educación dada la
disrupción de la IA como herramienta tecnológica de amplia utilidad para
garantizar ese derecho humano.
El derecho a la educación es un derecho humano establecido en el
artículo 3o. de la carta magna de México. La educación garantiza la calidad en
el acceso al saber y al conocimiento (Melgar Adalid, 2016). De ahí que su
propósito principal es abrir las puertas y desarrollar las capacidades de todo
ser humano al conocimiento y, con la integración de las tecnologías digitales como
la IA, a la información y construcción de nuevos saberes de forma libre,
creativa y democrática.
El Estado mexicano enfrenta grandes retos para garantizar el derecho a
la educación. Este derecho humano, el cual debe observarse bajo los principios
de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad, tiene un
impacto en otras áreas de la vida de las personas, como personal, laboral,
profesional y económica (Bernal Ballesteros, 2017).
Asimismo, en la legislación
internacional, el derecho a la educación como principio está señalado en el
artículo 26.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y también en
el artículo 13.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales se reconoce “el derecho de toda persona a la educación”, y el mismo
ordenamiento señala los propósitos de la educación: incidir en el ámbito
personal y nacional, dignidad, derechos humanos y libertades fundamentales, y
también a nivel colectivo y global en vivir en una sociedad libre, y favorecer
valores como la comprensión, la tolerancia y la amistad.
La Observación General N.° 13 del
Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1999) señala que el
derecho a la educación debe tener las características de disponibilidad,
accesibilidad (no discriminación, accesibilidad material, accesibilidad
económica), aceptabilidad y adaptabilidad. En relación con tecnologías
disruptivas, la disponibilidad, contempla a la “tecnología de la información”,
es decir, atendiendo al principio de progresividad, aquellas tecnologías que
faciliten tanto la enseñanza como el aprendizaje. También la accesibilidad
material indica que debe incorporarse la tecnología moderna, y la adaptabilidad
debe responder a las necesidades del contexto de la sociedad y los estudiantes.
De ahí que el derecho a la educación debe precisar la inclusión de la IA.
Como
se ha afirmado, con las numerosas ventajas que la IA ofrece, se puede ampliar y
garantizar el derecho a la educación. Como Prince-Torres (2024) afirma, el
Estado puede colaborar en regular la IA como un bien público y así hacer
efectiva una instrucción de calidad, innovadora, eficiente y útil tanto para
docentes como estudiantes en un mundo global cada vez más conectado a través de
las tecnologías digitales como parte de la vida cotidiana y profesional.
En esa misma idea, Bastidas González
(2024) se refiere a los desafíos de llevar los servicios educativos a
poblaciones alejadas geográficamente. México aún tiene pendiente la solución de
rezago educativo en comunidades y pueblos rurales donde no alcanzan a llegar
los servicios básicos que garanticen los derechos humanos de sus habitantes.
Entonces, la falta de disponibilidad y acceso a las tecnologías digitales abre
una nueva brecha en el derecho a la educación.
La brecha digital obliga al Estado a
tomar medidas urgentes para garantizar el derecho a la educación a todos sus
gobernados. La Observación N.° 13 (Comité de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales, 1999) señala que la educación debe ser accesible; caso contrario,
si las tecnologías digitales como la IA siguen avanzando y se usan por un
sector de la población y otros no, entonces el Estado no garantiza el derecho a
la educación ni el derecho a la no discriminación.
Finalmente, la Suprema Corte de Justicia de la
Nación (SCJN) de México ha establecido que el derecho a la educación es “una
prerrogativa que tiene todo ser humano a recibir la formación, la instrucción,
dirección o enseñanza necesarias para el desarrollo armónico de todas sus
capacidades cognoscitivas, intelectuales, físicas y humanas” (Primera Sala de
la SCJN, 2015a). Así, la obligación del Estado es amplia para garantizar este
derecho que sirve de medio para materializar otros derechos humanos (Primera
Sala de la SCJN, 2015b).
La IA es una herramienta que
facilita el acceso al conocimiento. Sin embargo, la carta magna no contempla
regulación alguna sobre su integración en el derecho a la educación. No
obstante, el artículo 6o. impone al Estado el deber de garantizar el acceso a
las tecnologías de la información y la comunicación. En consecuencia, si la
obligación del Estado es aplicar el principio de progresividad para una
integración de las tecnologías digitales con IA en el ámbito educativo, entonces
ello se debe garantizar en las leyes mexicanas.
A
nivel mundial, los países que están más avanzados en la aplicación y desarrollo
de la IA demuestran su capacidad de innovación, transición y adaptación a las
nuevas tecnologías y sistemas de inteligencia artificial, posicionándose como
líderes ante los países que apenas comienzan a explorar ese gran mercado de
avances tecnológicos.
El ámbito educativo es de los más
relevantes debido a que los estados proporcionan a los estudiantes las
herramientas necesarias para dominar la IA con sus diferentes aplicaciones. Ese
conocimiento permite al alumnado desarrollar múltiples capacidades esenciales
para aprovechar al máximo las ventajas que la IA ofrece. De esta manera, cada
vez son más los países que están implementando la inteligencia artificial en
sus sistemas educativos, como Finlandia, Estonia, Polonia y otras naciones más
que conforman la Unión Europea (González-González, 2023).
Por ejemplo, Finlandia ha
implementado programas como Element of AI y Building AI para introducir a su
población al tema; Estonia utiliza la IA para analizar los factores que
provocan la deserción escolar; Polonia usa un chatbot para instruir en
habilidades técnicas y para programación; y Países Bajos capacita a sus alumnos
con “agentes inteligentes” y técnicas para la recuperación de datos de la red
(González-González, 2023).
Japón tiene liderazgo mundial en el
ámbito económico y educativo. Es interesante ver que soluciona la falta de
profesores y mejora la administración de las aulas mediante robots controlados
con IA. Estas herramientas ayudan a mantener interacción, enseñar otros idiomas
y brindar asistencia personalizada, y también colectan información para conocer
el desempeño de los alumnos y mejorar la enseñanza (Mar Cornelio et al., 2024).
Corea
del Sur está implementando la IA “para reforzar el aprendizaje de STEM
(ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Herramientas como LUXROBO
ofrecen a los estudiantes experiencias de aprendizaje interactivo en robótica y
programación” (Mar Cornelio et al., 2024, p. 90).
El interés de los países porque sus
respectivas comunidades académicas reciban formación concreta y especializada
sobre la IA y otras disciplinas continúa en aumento. En el caso de España, se
visualiza su apoyo en la IA para reforzar su sistema educativo, involucrando a
estudiantes y docentes. Además, las universidades españolas están creando
centros o institutos de investigación multidisciplinarios para el estudio de la
inteligencia artificial y su uso en la investigación (Esteban Frades, 2025).
De ese modo, la IA comienza a
visualizarse con gran potencial en el ámbito de la investigación, pero, para
que deje de ser solamente una simple teoría, lo que se pretende es que su
desarrollo tenga sustento en la evidencia científica.
La
IA, una tecnología digital, funciona con internet. La carta magna establece la
obligación del Estado mexicano de garantizar el acceso a internet y la banda
ancha. No obstante, la realidad es que en México hay áreas rurales donde ni si
quiera se cuenta con luz. En el ámbito educativo, datos de la Unesco en 2021
señalan que “el acceso a internet en escuelas primarias para uso pedagógico
alcanzaba el 29.61%, mientras que en secundarias y preparatorias era del 54.55%
y 44.21% respectivamente. En cuanto a computadoras con fines pedagógicos, el
acceso en primarias era del 47%, en secundarias del 83.71% y en preparatorias
del 70.27%” (Unesco, 2024, p. 39).
Las
aplicaciones educativas que funcionan con IA han alcanzado un auge relevante en
los últimos años. Por ejemplo, la plataforma Zoom, a principios del año 2020,
multiplicó considerablemente su número de usuarios. Según datos de Statista,
del 25 de marzo al 1 de abril de ese año, en México dicha aplicación fue
instalada 745 700 veces mediante la plataforma de Google (Pasquali, 2020).
Para
conocer y describir el uso de la IA en la educación, se procedió a realizar el
levantamiento de una encuesta en distintos planteles de bachillerato en el
estado de Guerrero, la cual fue autorizada, y se mantuvo el anonimato de los
participantes. La encuesta se aplicó a través de Google Forms, y estuvo
dirigida a una población de 4560 estudiantes y 104 docentes del nivel
bachillerato, pertenecientes al Colegio de Bachilleres del Estado de Guerrero,
específicamente en cuatro planteles de distintas regiones geográficas. La
finalidad fue conocer el uso de la IA en la educación.
Las preguntas incluidas en la encuesta
fueron elaboradas con base en las categorías de este estudio sobre el derecho a
la educación y la IA. Se preguntó sobre el uso académico de dicha herramienta,
su impacto positivo en la enseñanza y el aprendizaje, el apoyo de la IA para
mejorar el rendimiento académico y la IA como herramienta que fortalece la
educación.
La muestra incluyó a 466
participantes, de los cuales 455 fueron estudiantes y 11 docentes, quienes
accedieron a contestarla. De esta manera, los resultados obtenidos,
exploratorios sobre el fenómeno, no son generalizados, pero sí pueden servir de
referentes sobre el tema de estudio.
Los resultados se muestran de la siguiente
manera:

Puede verse que la mayoría de los participantes han utilizado o utilizan
la IA para fines académicos, lo cual significa que tanto estudiantes como
docentes conocen cómo usar herramientas de IA, también están familiarizados con
las aplicaciones o plataformas que ofrecen esos servicios digitales y la
inteligencia artificial forma parte de las herramientas usadas para sus tareas
académicas y administrativas. Estos datos coinciden con González-González
(2023), quien afirma que actualmente existen muchas aplicaciones con IA que
ayudan en la personalización del aprendizaje, las tutorías y las evaluaciones
automatizadas.

Gran parte de los participantes consideran que la IA ha traído cambios
en sus actividades académicas. De ahí que sea útil en la educación porque ayuda
en el acceso a la información y al conocimiento, así como en la práctica a
través de materiales y recursos accesibles. Para Flores Vivar y García Peñalvo
(2023), la IA ha llegado a ser una herramienta tecnológica de gran impacto en
la educación.

La mayor parte de los participantes consideran que la IA ha sido útil en
su rendimiento académico. El seguimiento y la personalización que proporcionan
las aplicaciones con IA motivan a sus usuarios. Según Molina y Medina (2025),
los algoritmos usados por la inteligencia artificial adecúan los contenidos de
acuerdo con las necesidades e intereses de los estudiantes. Así pues, los
docentes pueden conocer las fortalezas y dificultades del aprendizaje de cada
estudiante por los reportes de su progreso.

Las respuestas a esta pregunta muestran a una mayoría de acuerdo. Sin
embargo, el porcentaje no es tan amplio. Puede notarse que el uso de la IA en
clases virtuales no es bien visto por estudiantes y profesores. Sin duda
alguna, la personalización del aprendizaje y la interacción con el docente
siguen siendo vitales en el uso exitoso de la IA en contextos educativos.

La IA es considerada una
herramienta que facilita el proceso de enseñanza-aprendizaje. Los participantes
consideran que el uso de recursos con IA son empleados con la guía del profesor
o de manera autónoma, lo cual sirve para extender el conocimiento a situaciones
prácticas. Las tecnologías digitales son herramientas de la vida cotidiana de
una gran parte de la población. Y, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2025), un 95.1 % de
adolescentes y jóvenes de entre 12 y 17 años son usuarios de internet y le
dedican 4.5 horas diarias a la red.
Como se puede observar, la mayoría de los participantes consideran que
existen más beneficios en la utilización de la IA en la educación. Aunque se
debe hacer un uso responsable de la inteligencia artificial, la IA sirve para
facilitar determinadas actividades, lo que puede garantizar el derecho a la
educación. El uso generalizado de la IA en la educación invita a reflexionar
sobre la necesidad de adecuar la legislación para regularla y que no se haga
mal uso o se propicien prácticas indebidas por parte de estudiantes o
académicos en sus actividades educativas.
De lo antes
expuesto y considerando la relevancia del uso de la IA en el sector educativo,
es pertinente que la legislación mexicana sea modificada para adecuarse a la
realidad que se presenta hoy en día, de tal modo que se garantice no solo el
derecho de acceso a la educación, sino también el uso responsable de la IA en
los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Hernández Paz y López Mejía (2023) afirman que, a pesar de sus
beneficios, la IA plantea desafíos éticos significativos, como la protección de
datos y la equidad en el acceso a la tecnología. Las recomendaciones de la
Unesco del 2023 subrayan la necesidad de un marco regulatorio que garantice la
transparencia y la inclusión, evitando que los sesgos algorítmicos perpetúen
desigualdades estructurales.
De tal modo que se debe materializar la obligación estatal de proveer
las condiciones adecuadas para la conectividad tanto en zonas urbanas como
rurales y establecer disposiciones para que la IA promueva valores como la
igualdad, la no discriminación y la inclusión, pero que su implementación no
sustituya al pensamiento autónomo, crítico y razonado. En otras palabras, que
se privilegie la prevalencia de lo humano sobre lo digital.
Después de
analizar el papel del uso de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito
escolar, se concluye que sí está revolucionando las formas de enseñar, aprender
y facilitar el autoaprendizaje, pero ello debe hacerse de forma regulada para
limitar sus efectos negativos, lo cual hace necesaria una reconfiguración del
derecho a la educación.
El derecho a la educación debe regularse tomando en cuenta el uso de la
IA en los distintos ámbitos educativos. Existe evidencia clara de que la
inteligencia artificial ha ido modificando las formas de enseñar, aprender y
autoaprender. Así, la legislación interna de cada país debe irse reformando
para garantizar el uso de la IA en la educación para potencializar las ventajas
en la enseñanza y el aprendizaje y contemplar límites en el acceso de
tecnologías disruptivas.
La integración de la IA en la educación debe realizarse con
responsabilidad, porque existen cuestiones éticas que son rebasadas con el
abuso de dicha tecnología, por lo que deben regularse a fin de evitar el uso
indebido tanto en la enseñanza como en el aprendizaje. De ahí que toda
inclusión de la IA debe considerar la responsabilidad de los usuarios.
Otro aspecto importante es tener en cuenta que, para aprovechar las
herramientas aportadas por la IA, es elemental que los docentes y los
estudiantes tengan conocimientos básicos acerca de ellas, lo cual implica la
capacitación constante sobre su uso en los procesos educativos, para hacerlos
más prácticos, interactivos y atractivos.
En cuanto a los resultados de las encuestas, la mayoría de las personas
encuestadas confirmaron que el uso de la inteligencia artificial en actividades
académicas ha generado ventajas en el derecho a la educación: ha mejorado su
rendimiento académico en los procesos de enseñanza-aprendizaje y ahora tienen
acceso a más recursos educativos en línea o a clases virtuales.
De esta manera, se considera necesario que el uso e implementación de la
inteligencia artificial tenga reglas claras, que permitan que los estudiantes y
los docentes la utilicen en ámbitos de la educación, pero siempre respetando
los derechos de autor, la privacidad de las personas y la deferencia a las
disposiciones emanadas de las instituciones educativas.
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